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miércoles, 2 de abril de 2014

iViaCrucis - App con más de 20 Vía Crucis

ReL


El sacerdote José Pedro Manglano ha lanzado unaaplicación para móviles, “iViaCrucis”, que, a través de textos, imágenes y audios, permite al usuario prepararse para vivir "con devoción" el Vía Crucis.


La aplicación incluye más de 20 Vía Crucis distintos, escritos por autores de todos los tiempos para poder rezar durante la Cuaresma y la Semana Santa, el periodo de tiempo de preparación y conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.


Entre otros autores, la aplicación recoge Vía Crucis de Juan Pablo II, Santa Teresa de Lisieux, San Francisco de Asís o del propio P. José Pedro Maglano.

"Con ´iViaCrucis´ he procurado que todos tengamos opción de entrar al misterio de la cruz desde distintas sensibilidades espirituales. Mi ilusión era crear una aplicación que fuese lugar de encuentro y diálogo de distintas espiritualidades; todas frente a la cruz, todas viviendo el desgarro pero con palpitaciones distintas. Pienso que enriquecerá a todos en la iglesia", explica el P. Manglano.

La aplicación también permite contemplar algunas obras de artistas que quisieron plasmar la Pasión y escuchar declamaciones en audio que ayudan a rezar y seguir las 14 estaciones. También explica la historia del Vía Crucis, el modo de hacerlo, algunas oraciones tradicionales de la Iglesia y textos para rezar y meditar.

Para descargarlo para sistema operativo iOS (iPhone, iPad, etc.), puede ingresar a:
https://itunes.apple.com/es/app/iviacrucis/id833350477?mt=8

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domingo, 31 de marzo de 2013

¿Se puede ser cristiano sin creer en la Resurrección?

Creer en la resurrección de Jesús, para el cristiano, es la condición de su existencia: somos cristianos porque creemos que Jesús está vivo


Creer en la resurrección de Jesús, para el cristiano, es la condición de su existencia: somos cristianos porque creemos que Jesús está vivo, triunfó de la muerte y es, para todos los hombres, el único mediador entre Dios y el hombre. De esa mediación participa de algún modo todo (el universo y cuanto contiene) y todos aquellos (desde los más sabios a los más humildes) que, con su palabra o su vida, proclaman el poder y la misericordia de Dios.

1. La fe en la resurrección de Jesucristo, que no tiene nada que ver son la simple reanimación de un cadáver, es el fundamento del mensaje cristiano. La fe cristiana estaría muerta sin esta verdad. 

La fe en la resurrección de Jesús es algo tan esencial para el cristiano que san Pablo llega a escribir: “Si Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía, y vacía también vuestra fe” (1Cor 15, 14).

La resurrección de Cristo no es el mero milagro de un cadáver reanimado. No es el mismo acontecimiento que sucedió con otros personajes bíblicos como la hija de Jairo (cf. Mc 5, 22-24) o Lázaro (cf. Jo 11, 1-44), que fueron devueltos a la vida por Jesús pero que más tarde, en otro momento, volverían a morir físicamente.

La resurrección de Jesús “fue el cambio a un tipo de vida totalmente nuevo, a una vida ya no más sujeta a la ley del morir y del transformarse, sino situada más allá de esto: una vida que inaugura una nueva dimensión del ser hombre”, explica el Papa Benedicto XVI en el segundo volumen de su libro “Jesús de Nazaret”.

Jesús resucitado no volvió a la vida normal que tenía en este mundo. Esto fue lo que sucedió con Lázaro y otros muertos resucitados por Él. Jesús “se fue a una vida diversa, nueva: se fue hacia la inmensidad de Dios, y es a partir de ella que Él se manifiesta a los suyos”, prosigue el Papa.

La resurrección de Cristo es un acontecimiento dentro de la historia que, al mismo tiempo, rompe el ámbito de la historia y la sobrepasa. Benedicto XVI la explica con una analogía. “Si se nos permite por una vez usar el lenguaje de la teoría de la evolución”, la resurrección de Jesús es “la mayor ‘mutación’, en absoluto, el salto más decisivo hacia una dimensión totalmente nueva, como nunca se había producido en la larga historia de la vida y de sus avances: un salto hacia un orden completamente nuevo, que tiene que ver con nosotros y que habla respecto a toda la historia” (homilía de la Vigilia Pascual de 2006).

Por tanto, la resurrección de Cristo no se reduce a la revitalización de un individuo cualquiera. Con ella se inauguró una dimensión que afecta a todos los seres humanos, una dimensión que creó para los hombres una nueva forma de vida, estar con Dios”, explica el Papa en el libro “Jesús de Nazaret”.

Referencias
– Joseph Ratzinger-Benedicto XVI: “Jesús de Nazaret - Da entrada de Jerusalém até a Ressurreição”. São Paulo, Planeta, 2011.
– Benedicto XVI: homilía de la Vigilia Pascual de 2006 (http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2006/documents/hf_ben-xvi_hom_20060415_veglia-pasquale_po.html)

2. Los relatos evangélicos, en su diversidad de formas y contenidos, convergen todos en la convicción a la que llegaron los primeros seguidores de Jesús, de que su acción salvadora cumplía la promesa de Dios hecha desde el origen de la humanidad, de salvar al hombre de la muerte.

El  misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento que tiene manifestaciones históricamente constatadas, como atestigua el Nuevo Testamento. Al mismo tiempo, es un acontecimiento misteriosamente trascendente, en cuanto que entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios (cf. CIC, 639 e 656).

Dos señales de la resurrección son reconocidas como esenciales por la fe de la Iglesia católica. La primera es el testimonio de las personas que se encontraron con Cristo resucitado. Estos testigos de la resurrección de Cristo son, ante todo, Pedro y los Doce apóstoles, pero no solamente ellos. San Pablo habla claramente de más de quinientas personas a las que Jesús se apareció de una sola vez, además de Santiago y de todos los apóstoles (cf. CIC, 642; 1 Cor 15, 4-8).

La segunda señal es la tumba vacía. Significa que la ausencia del cuerpo de Jesús no podría ser obra humana. El sepulcro vacío y los paños de lino en el suelo significan por sí mismos que el cuerpo de Cristo escapó de las cadenas de la muerte y de la corrupción, por el poder de Dios.

El teólogo Francisco Catão, doctor en Teología por la Universidad de Estrasburgo y profesor del Centro Universitario Salesiano de São Paulo, explica que las señales del sepulcro vacío y de las apariciones de Jesús resucitado fueron válidos para los apóstoles y los primeros seguidores de Jesús.

“No hay porque, racionalmente, dudar. Seria levantar la sospecha de inautenticidad histórica de todo el Nuevo Testamento, de lo que hoy, después de los choques de la exégesis liberal y de la ciencia mal informada, ningún autor serio científicamente acredita”.

“El Nuevo Testamento relata la muerte de Jesús y sus primeros seguidores, interpretando las señales de la tumba vacía y de las apariciones. Hecho que afirmaron solemnemente, con base en las Escrituras. Animados por el Espíritu Santo, dieron el testimonio de su vida por la fe en Jesús, vivo junto a Dios, como lo sabemos desde los Hechos de los Apóstoles”, afirma el teólogo.

Referencias:
– CIC (Catecismo da Igreja Católica) http://www.vatican.va/archive/cathechism_po/index_new/indice_po.html.

3. El ser humano siente su propia finitud, pero anhela la eternidad. En este sentido, la resurrección es la fuerza del amor de Dios que vence a la muerte. No es un acto cerrado en sí, que pertenece sólo a la divinidad de Cristo, sino que es el principio y la fuente de nuestra propia resurrección futura.

Sólo existe “uno” que nos puede amparar, “el que es, es que no pasa ni cambia, el que permanece en medio de cambios y transformaciones, el Dios vivo, el que no sólo mantiene la sombra y el eco de mi ser, aquel cuya idea no es simplemente pura reproducción de la realidad” (Joseph Ratzinger, “Introducción al Cristianismo”).
En este sentido, la resurrección “es la fuerza mayor del amor frente a la muerte. Ella prueba, al mismo tiempo, que la inmortalidad sólo puede ser fruto del existir en el otro que continua de pie incluso cuando yo he caído” (idem).

Los relatos de la resurrección de Jesús atestiguan un hecho nuevo, que no brotó simplemente del corazón de los discípulos. Se trata de un hecho que llegó a ellos desde fuera, se apoderó de ellos contra sus dudas y les hizo tener la certeza de que Jesús realmente resucitó.

“Aquel que estaba en la tumba ya no está allí, sino que vive – y es realmente él mismo. El que pasó al otro mundo de Dios se mostró suficientemente poderoso para mostrarles de forma palpable que era él mismo el que se encontraba ante ellos, que en él el poder del amor se había revelado realmente más fuerte que el poder de la muerte” (idem).

La resurrección de Jesucristo constituye la corroboración de todo lo que el propio Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, también las más inaccesibles al espíritu humano, encuentran su confirmación si, al resucitar, Cristo dio la prueba definitiva, que había prometido, de su autoridad divina (CIC, 651).

Ningún hombre puede resucitar a un muerto. Por tanto, si Jesús, como hombre, resucitó, esto es obra de Dios. La resurrección de Jesús crucificado demostró que él era verdaderamente el Hijo de Dios y Dios mismo (CIC, 653).

La resurrección es el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento y de las promesas que el propio Jesús hizo durante su vida terrestre. La verdad de la divinidad de Jesús es confirmada por su resurrección.

La resurrección de Jesús no es un acto cerrado en sí. Es el inicio de un proceso que se extiende a todos los hombres. Es el principio y la fuente de la resurrección futura de los hombres, actuando “desde ya para la justificación de nuestra alma” y, más tarde, “para la vivificación de nuestro cuerpo” (CIC, 658).

“No ha sido nada fácil, a través de la historia, ni lo es actualmente, para los cristianos, mantener su fe. Nunca, tampoco, les ha faltado la asistencia del Espíritu, sino para probar la resurrección, al menos para poner de manifiesto que no puede ser válidamente contestada, por ningún tipo de argumento científico o filosófico”, afirma el teólogo Francisco Catão.

Referencias:
– CIC (Catecismo da Igreja Católica) http://www.vatican.va/archive/cathechism_po/index_new/indice_po.html.
– Joseph Ratzinger: “Introdução ao Cristianismo”. São Paulo, Loyola, 2005.
– Dom Estêvão Bettencourt, OSB. “Pergunte e Responderemos”, 351,http://pt.scribd.com/doc/13965374/ANO-XXXII-No-351-AGOSTO-DE-1991.


FUENTE: http://www.aleteia.org/es/religion/q&a/se-puede-ser-cristiano-sin-creer-en-la-resurreccion-470002

sábado, 30 de marzo de 2013

Sábado Santo: ¿Qué pasó hoy?

Todo el dia de hoy, el Cuerpo de Jesús reposa en el Sepulcro, frio y sin vida. Ahora nos damos cuenta de lo que pesan nuestros pecados. Jesús ha muerto para redimirnos. 


Sin embargo los Cristianos sabemos que Jesús resucita, es la condición de nuestra existencia. Somos cristianos porque creemos que Jesús está vivo, triunfó de la muerte y es, para todos los hombres, el único mediador entre Dios y el hombre. De esa mediación participa de algún modo todo y todos aquellos  que, con su palabra o su vida, proclaman el poder y la misericordia de Dios.


La resurrección de Jesús “fue el cambio a un tipo de vida totalmente nuevo, a una vida ya no más sujeta a la ley del morir y del transformarse, sino situada más allá de esto: una vida que inaugura una nueva dimensión del ser hombre”, explica el Papa Benedicto XVI en el segundo volumen de su libro “Jesús de Nazaret”.


 

viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo: Flagelación

La flagelación: cómo, cuándo y por qué


 


La flagelación en sí no fue un castigo exclusivo para Jesús. Lo mandaba la ley. La flagelación era un preámbulo legal a toda ejecución. Había una excepción: los ciudadanos romanos condenados a decapitación no eran flagelados, sino fustigados con el látigo. Esto se hacía, según Tito Livio, en el mismo lugar del suplicio, inmediatamente antes de la decapitación.


Los condenados a crucifixión eran flagelados habitualmente durante el trayecto que había entre el lugar donde se dictaba la sentencia y el del suplicio. Muy raro, como en el caso de Jesús, que se llevara a cabo en las dependencias del tribunal. Esto sólo se hacía en los casos en que la flagelación era sustitutiva de la pena capital. El caso de Jesús fue raro. Su flagelación no fue la legal que precedía a toda ejecución y que se daba en el trayecto, camino del suplicio, sino que constituyó un castigo especial, como veremos. Esto exige dos explicaciones: cuándo le flagelaron y el por qué.


Mateo y Marcos no nos dicen ni cuándo ni el por qué, sólo constatan el hecho: “Y habiendo hecho flagelar a Jesús, (Pilato) lo entregó para que lo crucificaran“. Lucas es más explícito, y cuando está explicando los esfuerzos de Pilato para salvar a Jesús, al final nos cita una frase del Prefecto: “Le castigaré y luego le soltaré“. Ya vislumbramos algo. Juan nos afirma que Jesús fue flagelado durante los juicios de Pilato.



Ya tenemos el cuándo. Veamos ahora el por qué:


Pilato juzga que la primera acusación hecha a Jesús: “Se ha hecho Hijo de Dios y según nuestra ley debe morir“ no caía bajo la ley romana. Era cuestión religiosa y la Justicia romana no actuaba en estos casos para dirimirla. Por lo que consideró a Jesús inocente: “No encuentro en él, causa alguna de condenación“.


Tras una deliberación de los judíos, éstos hacen una segunda acusación que sí entraba dentro de la Ley Judía: Había permitido ser aclamado Hijo de David que según ellos iba a ser su rey. Quería hacerse rey y esto iba contra el Emperador. Pilato tiene obligación de atender esta acusación. Pilato pregunta a Jesús sobre su realeza y, no sacando nada en claro, lo considera de nuevo inocente.


Enterado de la estancia de Herodes en Jerusalén y siendo Jesús su súbdito, Pilato se lo envía a ver si le resuelve el problema. No es así y Pilato en el tercer juicio dice a los judíos: “Ni Herodes ni yo encontramos en él causa alguna de muerte“.


Después de los fracasos anteriores, Pilato equipara a Jesús con un criminal y ladrón, con Barrabás. La propuesta era, a quién de los dos querían que les soltase. La plebe prefiere a Barrabás, a la vez que grita que Jesús sea crucificado.


 Ante las decepciones anteriores, Pilato decidió dar a Jesús un sustitutivo de la pena capital, para acallar al pueblo: “Le castigaré y luego le soltare“. Después de este episodio, es cuando Jesús es flagelado y viene el hecho del ECCE HOMO.



Y tenemos pues, el cuándo y el por qué.


Una vez que se dio la orden de castigo, Jesús fue atado con cuerdas gruesas y resistentes. Las manos por encima de la cabeza, quedando así, casi suspendido de la parte alta de la columna o del techo. De esta manera quedaba inutilizado, para que no pudiera defender algunas partes del cuerpo con los brazos, y para que en el caso de shock, no cayera al suelo.


El instrumento utilizado para la flagelación, fue el flagrum taxillatum, que se componía de un mango corto de madera, al que estaban fijos tres correas de cuero de unos 50 cms., en cuyas puntas tenían dos bolas de plomo alargadas, unidas por una estrechez entre ellas; otras veces eran los talli o astrágalos de carnero. El más usado era el de bolas de plomo.


El número de latigazos, según la ley hebrea, era de 40, pero ellos por escrúpulos de sobrepasarse, daban siempre 39. Pero Jesús fue flagelado por los romanos, en dependencia militar romana, por tanto “more romano”, es decir, según la costumbre romana, cuya ley no limitaba el número. Sólo estaban obligados a dejar a Jesús con vida, por dos razones: una, para poder mostrarle al público para que éste se compadeciera (era la intención de Pilato), y la otra, para que en caso de condena a muerte, llegara vivo al lugar de suplicio y crucificarlo vivo: era le ley.


Cuando los clásicos latinos nos hablan de esta flagelación “more romano”, nos dicen que el reo quedaba irreconocible en su aspecto y sangrando por todo el cuerpo. Así quedó Jesús. Por eso a la pregunta: ¿cuántos latigazos dieron a Jesús? la respuesta es, hasta que le dejaron irreconocible; hasta que se cansaron. La ley romana no limitaba el número. Todas las partes del cuerpo de Jesús fueron objeto de latigazos. Eso sí, respetaron la cabeza y la parte del corazón, porque hubiera podido morir, como les había sucedido con otros. Y en este caso tenían una consigna: no matarlo. Así lo había mandado Pilato: “Le castigaré y luego le soltaré“.


FUENTE: CATHOLIC.NETCHRISTUSREX.ORG


 Autor: P. Constancio Cabezón o. f.m. (cardiólogo)

jueves, 28 de marzo de 2013

Jueves Santo

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La Iglesia nace con la Eucaristía. Todos nosotros comemos del mismo pan, recibimos el mismo cuerpo del Señor y eso significa: Él nos abre a cada uno más allá de sí mismo. Él nos hace uno entre todos nosotros. La Eucaristía es el misterio de la íntima cercanía y comunión de cada uno con el Señor.


Benedicto XVI



¿Qué pasó hoy?


Por la mañana del Jueves, Pedro y Juan se adelanta para prepara la Cena en Jerusalén.


A la tarde llegaron al Cenáculo. Allí Jesús lavó los pies uno a uno. Luego, sentados a la mesa, celebra la primera Misa: les da a comer su Cuerpo y su Sangre y les ordena sacerdotes a los Apóstoles para que, en adelante, ellos celebren el memorial. Judas salió del Cenáculo antes de terminar, para entregarle. Jesús se despidió de su Madre y se fue al huerto de los Olivos.


Allí ve lo que le espera y suda sangre. Los discípulos se durmieron. Llegó Judas con todos los de la sinagoga y le da un beso. Entonces, le cogieron preso y todos los Apóstoles huyeron. Lo llevan al Palacio de Caifás, el Sumo Sacerdote.


Por lo tanto, hoy celebramos tres grandes regalos. El primero, la institución del sacerdocio; es decir, cuando Jesús dice a los apóstoles que hagan la Eucaristía en memoria suya, les da el poder que les hace sacerdotes.


En segundo, hoy Jesús instituyó la Eucaristía misma. El tercero, hoy nos dio el mandamiento fundamental para los cristianos: ‘Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como Yo os he amado’.


lunes, 25 de marzo de 2013

«La Biblia», en Antena 3 y «María de Nazaret», en TeleCinco

La Biblia


La Biblia desplazará el lunes 25 al acuático Splash! del horario estelar de noche enAntena 3 con la narración de los episodios más significativos de las Sagradas Escrituras, incluyendo el viaje de Noé en el arca, el Éxodo, la historia de Abraham, así como el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo.

La serie comienza a relatar la historia del Cristianismo con Noé dentro de su arca soportando la ira de Dios tras la debilidad mostrada por Adán.

Esta serie de diez capítulos está producida por Mark Burnett (Survivor) y Roma Downey, y cuenta con un reparto internacional en el que destacan el portugués Diogo Morgado como Jesucristo, la propia Roma Downey, que interpreta a la Virgen María, y el marroquí Mohamed Mehdi Ouanzanni como Satanás, un papel que ha causado numerosos comentarios en la red por su asombroso parecido al presidente de los Estados Unidos Barack Obama.

La serie, que se produjo con un presupuesto de 22 millones de dólares, cuenta como encargado de componer la música con el ganador de un Oscar por El Rey León y dos Globos de Oro Hans Zimmer, también autor musical de Origen o la aclamada El Caballero Oscuro.

La Biblia, que en su estreno en EEUU congregó a casi 15 millones de espectadores, es una producción del Canal Historia en la que se combinan imágenes reales y otras recreadas digitalmente para ofrecer "una nueva visión de escenas famosas y personajes icónicos", según apunta el canal, que emitirá la serie también el miércoles 27.



María de Nazaret


El jueves, Telecinco estrenará María de Nazaret, una miniserie de dos capítulos de producción italoespañola sobre la figura de la Virgen María cuya vida se entrecruza con la de María Magdalena, otra joven judía de su mismo pueblo, a quienes dan vida la alemana Alissa Jung y la española Paz Vega.

La Palestina de hace 2000 años se ha recreado en Túnez, concretamente en los estudios Empire, en la localidad de Hammamet, y en localizaciones exteriores de la ciudad de Monastir y del desierto, en una producción de Mediaset España, la italiana Lux Vide y la alemana Beta Film.

María de Nazaret recoge el relato de episodios bíblicos como la Anunciación de María, la huida a Egipto, la adoración de los Magos, el milagro de las bodas de Caná y la Pasión de Cristo, que Telecinco completará el Viernes Santo.


Fuente: Religión en Libertad

domingo, 24 de marzo de 2013

¿Qué es el domingo de Ramos?

1. El Día de Ramos es simbólicamente la “puerta de entrada” en la que los cristianos se preparan para entrar en la Semana Santa y, por tanto, para dirigirse a la Pascua. Todavía hoy, como en tiempos de Jesús, la bendición de las palmas atrae a multitudes.

Cada año, el Evangelio de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén le da todo su sentido a la bendición de las palmas. Revivimos los momentos en los que la multitud acoge a Jesús en la ciudad de David, “ciudad símbolo de la humanidad” (Juan Pablo II), como un rey, como el Mesías esperado desde hacía varios siglos. Aclaman a Jesús a las voces “Bendito el que viene en nombre del Señor” y “Hosanna” (en hebreo, esto significa literalmente “¡Salva, pues!”, y se ha convertido en una exclamación de triunfo pero también de alegría y de confianza).

Jesús es un Rey pero un Rey de paz, de humildad y de amor. Sobre un asno, una montura modesta, un animal de carga, el Señor se presenta a la multitud. Zacarías había anunciado (9,9): “He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna”.

La gente tendía sus mantos a su paso, lo cubría de palmas, como relata Mateo en su Evangelio: “La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino” (Mt 21,8).

Todavía hoy, la bendición de las palmas atrae a multitudes, con un público a veces poco habitual seducido por estas palmas y ramas de olivo (o de boj, o de laurel, según los países) que se pueden conservar en casa hasta el año siguiente. Símbolo de vida y de resurrección, el ramo es portador de bien, más que de buena suerte. Se coloca en las casas o adorna los crucifijos: hace entrar a Jesús resucitado en nuestras casas.

Estos ramos que se toman en las manos para aclamar la cruz de Cristo se colocan también a veces sobre las tumbas y entonces adquieren un significado funerario. No es sólo para honrar la memoria de un ser querido, sino también para manifestar la propia esperanza de ver renovar y florecer la propia fe en la resurrección de Jesucristo, y en la de nuestros muertos.

Normalmente, las parroquias organizan una procesión tras la bendición de los ramos, antes de la misa. En las grandes ciudades, la asamblea puede reunir hasta varios miles de personas, como en Notre-Dame de París, donde el rito de la apertura de las puertas de la catedral siempre es impresionante. Los fieles entran después en la iglesia, detrás del sacerdote, lo cual significa que acompañan a Cristo Rey hacia su pasión.

2. Diversos testimonios revelan que Jerusalén ya celebraba en el siglo IV la entrada triunfal de Jesús en la ciudad. Una peregrina llamada Egeria, que recorrió Tierra Santa en el año 380, da testimonio de ello en un manuscrito hallado en 1884. Desde Jerusalén, la procesión se extiende al mundo entero…

Egeria, o Eteria, nos describe la procesión que, del Monte de los Olivos al Santo Sepulcro, celebra la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén:

“Y ya, cuando comienza a ser la hora undécima (17h), se lee aquel pasaje del Evangelio, cuando los niños con ramos y palmas salieron al encuentro del Señor diciendo: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. A continuación se levanta el obispo y todo el pueblo, se va a pie desde lo alto del Monte de los Olivos, marchando delante con himnos y antífonas, respondiendo siempre: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

En su testimonio, Egeria insiste en la gran participación de niños en esta procesión: “Todos los niños que hay por aquellos lugares, incluso los que no saben andar por su corta edad, van sobre los hombros de sus padres, llevando ramos, unos de palmas, y otros, ramas de olivo”.

Desde Jerusalén, la procesión se extiende a todo Oriente y hace del domingo inaugural de la Semana Santa el Domingo de Ramos. Desde principios del siglo VII, llega a Hispania y probablemente a la Galia (certificada en el siglo IX) y después se desarrolla ampliamente en todo el imperio carolingio.

En Roma, en el siglo V, sólo se leía la Pasión. A principios del siglo XII, cuando los usos franco-germánicos penetran en Roma (tras su propia decadencia litúrgica), la Procesión de las Palmas se menciona en los libros romanos.

3. La celebración excepcional que propone la Iglesia católica el Domingo de Ramos remite a varios textos del Antiguo y del Nuevo Testamento que hacen entrar progresivamente al creyente en la celebración del “Misterio pascual de Jesucristo”.

Durante la misa, las distintas lecturas y el Evangelio de la Pasión (sobre los sufrimientos y suplicios que precedieron y acompañaron a la muerte de Cristo) introducen al creyente en la Semana Santa y en sus distintas etapas, a la luz de la Pascua.

Primero el profeta Isaías enseña que el Siervo de Dios acepta sus sufrimientos: “Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos. Pues que Yahveh habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado” (Is 50, 6-7).

Después san Pablo explica que Jesús, Cristo y Señor, de condición divina, no ha retenido el rango que le igualaba a Dios, “sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo … por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre” (Fil 2, 6-11).

Entre estas dos lecturas, se intercala el Salmo 22 que el Señor rezó en la cruz y que es una interrogación profunda sobre el Misterio de su abandono:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven de mí se mofan,
tuercen los labios, menean la cabeza:
«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre,
que le salve, puesto que le ama!»
(···)

Pero esta llamada desesperada no queda sin respuesta porque el salmo termina así:

¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda,
Anunciaré tu nombre a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré!
«Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza.

Además el relato de la Pasión se hace a varias voces: la voz del sacerdote encarna al personaje de Jesús. Jesús sabe que su triunfo ha provocado la envidia y el furor de los sacerdotes, que han decidido matarlo. Durante la última cena con sus discípulos (la Cena), instituye la Eucaristía: hace ofrenda de su cuerpo y de su sangre como “verdadera” comida y “verdadera” bebida que dan la Vida eterna, anticipando así a través de este gesto el sentido profundo de su próximo sacrificio, su muerte en la cruz: “Tomad, este es mi cuerpo... Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos”, relata el evangelio de Marcos.

Después Jesús lleva a sus discípulos al Monte de los Olivos y les advierte de lo que va a soportar. Ellos le prometen su apoyo incondicional. Pero en medio de la noche, en el huerto de Getsemaní, Jesús es abandonado por estos mismos discípulos, que sucumben al sueño. Él les había recomendado, sin embargo, que esperaran y velaran durante el tiempo que él rezara a su Padre un poco más lejos, después de haberles explicado que su “alma está triste hasta el punto de morir”.

Entonces Judas, uno de los doce apóstoles, llega para traicionarlo y entregarlo a las autoridades judías. Poco después, Pedro, atemorizado, niega conocer a Jesús confirmando lo que este último le había anunciado antes: «Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces”. Juzgado escuetamente, Jesús es crucificado por los romanos. En camino a su resurrección, se rebaja a lo más bajo. Tras los cantos de alegría que le han acogido, son gritos e insultos los que le acompañan cuando, llevando su cruz, sale de Jerusalén.

4. Desde 1985, el Domingo de Ramos las diócesis están invitadas a organizar su Jornada Mundial de la Juventud, que representa una etapa hacia las JMJ internacionales (Madrid, Río, …), una iniciativa querida por Juan Pablo II, impresionado por el entusiasmo de los jóvenes por encontrarse, compartir y rezar juntos.

Los jóvenes son muy sensibles a esta celebración gracias al impulso dado, en 1984, por Juan Pablo II la víspera del Domingo de Ramos. Aquel año, la Iglesia celebraba el Año Santo de la redención, 1950 años después de la Pasión de Cristo. El papa que, como se sabe siempre estaba muy cercano a los jóvenes, quiso marcar ese año jubilar con su presencia entre ellos y les invitó a un Jubileo internacional de la juventud, en la plaza de San Pedro, en Roma.

Emocionado por la llegada de centenares de miles de jóvenes, Juan Pablo II declaró: “¡Qué espectáculo extraordinario veros hoy aquí reunidos! ¿Quién ha dicho que los jóvenes de hoy han perdido el sentido de los valores? ¿Es verdad que no se pueda contar con ellos?”.

A finales de ese año, Juan Pablo II confirió a los jóvenes cristianos de todo el mundo, como símbolo de su fe, una gran cruz sencilla constituida por dos planchas de madera. Esta cruz se ha convertido ahora en el símbolo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El encuentro de 1984 tuvo tanto éxito que se repitió al año siguiente, con ocasión del Año Internacional de la Juventud proclamado por la ONU. El éxito será entonces mayor (300.000 jóvenes presentes) y a finales de año, Juan Pablo II anuncia la creación de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebraría cada año en las diócesis, el Domingo de Ramos.

¿Por qué el Domingo de Ramos? “La respuesta os la habéis dado vosotros mismos, con vuestra venida a Roma de estos últimos años”, declaró el mismo papa en 1988, en su homilía de la misa del Domingo de Ramos. Y añadió: “Vosotros vais a buscar a Jesús en el centro de su misterio, y el centro del misterio de Cristo es la muerte y la resurrección”.

Fuentes :http://www.aleteia.org/es/religion/q&a/que-es-el-domingo-de-ramos-563002

viernes, 22 de marzo de 2013

Nightfever llega a España

Es sábado noche, muchas personas pasan frente a la iglesia, pero ésta no está cerrada: unos jóvenes en la calle reparten velas y animan a los viandantes a encenderlas dentro. ¿Por qué no?


El sábado 25 de mayo Valencia acogerá el primer evento de evangelización "Nightfever" en España, y sus promotores quieren abrirlo a tantos voluntarios y participantes como sea posible.
También invitan a personas de otras ciudades y diócesis a participar, para que conozcan este método que ya se emplea en siete países y en 44 ciudades, sobre todo de la descristianizada Europa.



¿Qué necesitas?


El Nightfever está diseñado para evangelizar en la noche. Se decora "con cariño" una iglesia situada enun lugar céntrico de la ciudad, una zona donde haya mucha afluencia de gente.


Un grupo de voluntarios situados en la entrada del templo regala una vela a las personas que pasan por la calle. Cuando éstos preguntan a qué se debe, se les invita a entrar y encender la vela delante del altar.

Una vez dentro, un grupo de voluntarios da la bienvenida al recién llegado y le indica como poder aprovechar las distintas propuestas de la noche.

Encender una vela es a la vez un gesto activo y voluntario que acerca la persona a lo sagrado, y que puede interpelar a personas muy alejadas de Dios, de la Iglesia o del cristianismo.

No es un discurso, sino una acción; no es una teoría, sino un actuar
. Y es un primer paso de aproximar al alejado al Misterio y lograr que cruce el atrio del templo.

Después, en el interior de la Iglesia, bellamente decorada, existe la posibilidad de confesarse, de hablar con alguien de un tema personal o espiritual, de rezar, o simplemente de escuchar música evangelizadora.


+ Info: http://religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=28347

domingo, 24 de febrero de 2013

Preparando la Semana Santa

Buenos días, debido al éxito que está teniendo el Especial de Cuaresma, hemos pensado elaborar un Especial Semana Santa, dentro de el tendremos una sección de información sobre las distintas parroquias, para ello necesitamos tu ayuda, te pedimos que nos envíes el programa de Semana Santa de tu Parroquia, de esa forma desde este humilde portal le daremos difusión.

Si quieres enviar el programa de tu parroquia solo tienes que enviar un correo a info@jovenescatolicos.info


¡Esperamos que tenga un buen domingo!