jueves, 11 de agosto de 2011

El Primado de España asegura que estamos haciendo el ridículo mundial con tanta crítica a la JMJ



(Efe) Ha asegurado que no es verdad que la financiación de la JMJ sea pública, pero ha matizado que en el caso que lo fuera: "hay que decir que los católicos, que pagamos impuestos igual que todos los demás, somos inmensa mayoría en España".


Rodríguez ha lamentado que cuando hay toda una serie de problemas de paro y muchas familias que no tienen ningún recurso "parece que eso lo tiene que arreglar el Papa no viniendo a la Jornada Mundial de la Juventud o queriendo de algún modo decirle al Papa que él es el culpable de todas las cosas que suceden en España".


En este sentido, ha sentenciado "que a uno no le gusta la Jornada Mundial ni le gusta el Papa, pues muy bien, pero no insulte usted y no diga cosas que no son verdad".


Según el arzobispo primado "lo que no se puede es, porque no se esté de acuerdo con la forma en la que se han organizado las Jornadas Mundiales, deducir que todos los problemas se resolverían si no se abrieran los colegios a los miles de jóvenes que van a venir de todo el mundo".


Argumentos ridículos


"Eso es tan absolutamente desmesurado, tan realmente ridículo, que yo no puedo estar si no en el fondo indignado", ha indicado.


Rodríguez ha demandado: "que digan por dónde tienen que ir, que protesten lo que tengan que protestar, pero que se procure que sea una jornada donde verdaderamente todos podamos decir lo que tengamos que decir".


"Por qué van a tener más razón los librepensadores, los ateos, los de las alternativas laicas que otros", se ha preguntado Rodríguez, quien ha recordado que "estamos en un país libre y tenemos todos que cumplir una Constitución y no creo que nos hayamos salido de ella".


Asimismo, ha precisado: "tampoco en muchas otras ocasiones, ellos, quienes fueran, han pedido permisos para hacer toda una serie de cosas que a los demás nos pueden molestar y sin embargo lo aceptamos como unas cosas normales de una vida social, donde todos estamos intentando resolver los problemas".


En este contexto, se ha mostrado partidario de "dialogar sobre una base real" y ha puntualizado: "los obispos no somos toda la Iglesia y lo que hay detrás o delante es una realidad muy profunda, con fallos, con pecados -quién no los tiene-, pero que ha dado muestras de una solidaridad que ya me gustaría a mí que muchos de los que van a protestar ese día lo fueran".



 

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