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martes, 16 de abril de 2013

Benedicto XVI cumple 86 años

El Papa emérito Benedicto XVI cumple hoy 86 años. Quienes hacemos Jóvenes Católicos queremos felicitarlo de corazón, a la vez que le aseguramos nuestras oraciones y le agradecemos una vez más sus enseñanzas y el trabajo que ha desarrollado a lo largo de toda una vida dedicada al servicio de Dios y de la Iglesia. Como homenaje a Benedicto, presentamos a continuación los recuerdos de su infancia, narrados por él mismo; y un magnífico álbum virtual con algunas de las mejores fotos de su pontificado acompañadas por frases de sus escritos.


Como es sabido, el Papa emérito, el más jóven de tres hermanos, nació en el pequeño pueblo bávaro de Marktl am Inn el 16 de abril de 1927. Ese día -escribe Joseph Ratzinger en una autobiografía publicada en los años 90-, era Sábado Santo: “Fui bautizado la mañana siguiente a mi nacimiento con el agua bendita de la Vigilia Pascual”. Para Benedicto, aquél fue un importante signo premonitorio.


El pasado mes de junio, durante la Fiesta de los Testimonios del VII Encuentro Mundial de las Familias que se celebró en Milán (Italia), Cat Tien, una niña de siete años de origen vietnamita, pidió al Pontífice que contase algo sobre su familia y su infancia. Benedicto XVI respondió recordando que para su familia, el domingo era esencial: “El domingo comenzaba ya el sábado por la tarde. Mi padre nos leía las lecturas de la Misa del domingo. (…) Así entrábamos ya en la liturgia, en una atmósfera de alegría. El día después íbamos a Misa. Yo vivía cerca de Salzburgo, por lo que pudimos escuchar mucha música -Mozart, Schubert, Haydn-; cuando comenzaba el ‘Kyrie’, era como si se abriera el Cielo”.


“Vivíamos cerca de un bosque, y pasear por los bosques era muy bello: aventuras, juegos… En una palabra, éramos un único corazón y un alma sola, con muchas experiencias comunes. Eran tiempos muy difíciles, porque era la época de la dictadura, luego vino la guerra, después la pobreza. Pero el amor recíproco que había entre nosotros, la alegría incluso por cosas simples, eran fuertes, y así se podían superar y soportar estas situaciones. (…) Y crecimos con la certeza de que es bueno ser persona humana, porque veíamos que la bondad de Dios se reflejaba en los padres y en los hermanos. (…) Así, en este contexto de confianza, alegría y amor, éramos felices, y pienso que el Paraíso debe de ser parecido a los tiempos de mi juventud. En este sentido, espero ir 'a casa' cuando vaya a 'la otra parte del mundo'”.


Pueden encontrar el álbum virtual en homenaje al pontificado de Benedicto XVI, realizado  la Oficina Internet del Vaticano, en esta dirección:
http://www.vatican.va/bxvi/omaggio/index_sp.html
Para pasar las hojas, basta acercar el cursor al lado derecho del libro y clicar.


Información extraída de News.va

jueves, 28 de febrero de 2013

Última jornada de BXVI

Este miércoles Benedicto XVI ha sintetizado en poco más de cien carácteres de un tuit su testamento espiritual:





Constituye, en cierto sentido, el último deseo que Joseph Ratzinger ha querido ofrecer a sus casi tres millones de “seguidores” en diferentes idiomas (incluido el latín) en la red de microblogging, con quienes ha sido fiel hasta el último momento de su pontificado.


Tras la extraordinaria participación de los fieles en la Plaza de San Pedro, hay una gran y conmovedora expectación por la última jornada del ministerio petrino de Benedicto XVI.


Aleteia, en sinergia con el Centro Televisivo Vaticano (CTV) y Radio Vaticano, seguirá en directo el jueves 28 desde las 16,45 a las 18 horas (GMT) más o menos, el traslado del Papa desde el Vaticano a la residencia de Castel Gandolfo.



Sus últimas horas de Pontificado


Miles de cristianos han acudido hasta Roma para despedir a Benedicto XVI, que a las 20.00 horas dejará de ser Papa. Según el programa adelantado por el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, no está previsto que los actos sean abiertos al público.Benedicto XVI abandonará el Palacio Pontificio a las 16.55 horas. Será despedido en el patio de San Dámaso, al otro lado de donde previsiblemente esté la multitud, por un retén de la Guardia Suiza y, a buen seguro un buen número de sus colaboradores y personal a su servicio.


Ratzinger subirá a un coche junto al secretario de Estado, Tarsicio Bertone, para dirigirse al helipuerto del Vaticano, en los jardines detrás de la Basílica. Desde el aire verá por última vez la Ciudad-Estado, mientras el helicóptero pondrá rumbo a la residencia de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma. Sobre las 17.30 horas, Benedicto XVI se asomará al balcón principal de la residencia de verano de los papas para saludar a los fieles que más que previsiblemente se congregarán en el lugar. Esa será la última vez que aparezca en público como Papa.


A las 20.00 horas, los Guardias Suizos que estarán de guardia en la residencia de Castel Gandolfo dejarán sus puestos y regresarán al cuartel, lo que significará que Benedicto XVI habrá dejado de ser Papa al que sirven.


Desde ese momento, Ratzinger tendrá el título de Papa emérito, vestirá sotana blanca sin esclavina y cambiará sus zapatos rojos por otros marrones que le regalaron unos artesanos durante su última visita a México y que son los ´preferidos´ del pontífice por su comodidad.


Mientras, en Roma, comenzará la llamada Sede Vacante. El lunes se inician los contactos entre los cardenales para convocar el cónclave que elegirá al nuevo Papa. La reunión en la Capilla Sixtina podría iniciarse el 11 de marzo, de manera que para Semana Santa la Iglesia Católica contará ya con el sucesor de Ratzinger.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Benedicto XVI: `No Abandono la CRUZ´

Benedicto XVI concluyó su último acto público en el Vaticano como Papa y abandonó la plaza de San Pedro pronunciado un discurso centrado en el aspecto espiritual de su misión y en el de su renuncia ante más de los 150.000 presentes.


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RESUMEN


http://www.intereconomia.com/flv-video?embed=956512

La última Audiencia


[youtube http://www.youtube.com/watch?v=CdanwwGEGmU]

Discurso Completo:


«¡Venerados hermanos en el Episcopado! ¡Distinguidas autoridades! ¡Queridos hermanos y hermanas!


»Os agradezco por haber venido tan numerosos a esta última audiencia general de mi pontificado.

»Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que hemos escuchado, también yo siento en mi corazón el deber sobre todo de agradecer a Dios, que guía y hace crecer a la Iglesia, que siembra su Palabra y así alimenta la fe en su Pueblo.

»En este momento mi ánimo se extiende para abrazar a toda la Iglesia difundida en el mundo y doy gracias a Dios por las "noticias" que en estos años del ministerio petrino he podido recibir acerca de la fe en el Señor Jesucristo y de la caridad que está en el Cuerpo de la Iglesia y lo hace vivir en el amor y de la esperanza que nos abre y nos orienta hacia la vida en plenitud, hacia la patria del Cielo.

»Siento que he de llevar a todos en la oración, en un presente que es el de Dios, donde recojo todo encuentro, todo viaje, toda visita pastoral. Todo y a todos los recojo en la oración para confiarlos al Señor porque tenemos pleno conocimiento de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual, y porque podemos comportarnos de manera digna de Él, de su amor, dando fruto en toda obra buena (cfr Col 1,9-10).

»En este momento, hay en mí una gran confianza, porque sé, sabemos todos nosotros, que la Palabra de verdad del Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y renueva, da fruto, donde esté la comunidad de los creyentes lo escucha y acoge la gracia de Dios en la verdad y vive en la caridad. Esta es mi confianza, esta es mi alegría.

»Cuando el 19 de abril de hace casi ocho años, acepté asumir el ministerio petrino, tuve firme esta certeza que siempre me ha acompañado. En aquel momento, como ya he dicho varias veces, las palabras que resonaron en mi corazón fueron: "¿Señor, qué cosa me pides?" Es un peso grande el que me pones sobre la espalda, pero si Tú me lo pides, en tu palabra lanzaré las redes, seguro que Tú me guiarás.

»Y el Señor verdaderamente me ha guiado, ha estado cercano a mí, he podido percibir cotidianamente su presencia. Ha sido un trato de camino de la Iglesia que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no fáciles; me he sentido como San Pedro con los Apóstoles en la barca sobre el lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa ligera, días en los que la pesca ha sido abundante; y ha habido también momentos en los que las aguas estaban agitadas y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir.

»Pero siempre he sabido que en aquella barca está el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya y no la deja hundirse; es Él quien la conduce ciertamente también a través de hombres que ha elegido, porque así lo ha querido. Esta ha sido y es una certeza que nada puede ofuscar. Y es por esto que hoy mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios porque no ha dejado nunca que le falte a la Iglesia y también a mí su consuelo, su luz y su amor.

»Estamos en el Año de la Fe, que he querido para reforzar nuestra fe en Dios en un contexto que parece ponerlo siempre más en segundo plano. Quisiera invitar a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, certeros de que esos brazos nos sostienen siempre y son lo que permite caminar cada día también en la fatiga. Quisiera que cada uno se sintiese amado por aquel Dios que nos ha dado a su Hijo a nosotros y que nos ha mostrado su amor sin límites.

»Quisiera que cada uno sintiese la alegría de ser cristiano. En una bella oración que se recita cotidianamente en la mañana se dice: "Te adoro Dios mío y te amo con todo el corazón. Te agradezco por haberme creado, hecho cristiano…" Sí, estamos contentos por el don de la fe, ¡es el bien más precioso, que nadie nos puede quitar! Agradecemos al Señor por esto cada día, con la oración y con una vida cristiana coherente. ¡Dios nos ama, pero espera que también que nosotros lo amemos!

»Pero no es solamente Dios a quien quiero agradecer en este momento. Un Papa no está solo en la guía de la Barca de Pedro, si bien es su primera responsabilidad, y yo no me he sentido solo nunca en llegar la alegría y el peso del ministerio petrino; el Señor me ha dado tantas personas que, con generosidad y amor a Dios y a la Iglesia, me han ayudado y han estado cercanas a mí.

»Primero que nada a vosotros, queridos hermanos cardenales: vuestra sabiduría, vuestros consejos, vuestra amistad han sido para mí preciosos; mis colaboradores; comenzando por mi Secretario de Estado que me ha acompañado con fidelidad en estos años; la Secretaría de Estado y toda la Curia Romana, como también todos aquellos que, en diversos sectores, prestan su servicio a la Santa Sede: son muchos rostros que no aparecen, que se quedan en la sombra, pero en el silencio, en la dedicación cotidiana, con espíritu de fe y humildad han sido para mí un sostén seguro y confiable. ¡Un recuerdo especial para la Iglesia de Roma, mi diócesis!

»No puedo olvidar a los hermanos en el Episcopado y en el presbiterado, las personas consagradas y todo el Pueblo de Dios: en las visitas pastorales, en los encuentros, en las audiencias, en los viajes, siempre he percibido una gran atención y un profundo afecto; pero también he querido a todos y a cada uno, sin distinción, con aquella caridad pastoral que da el corazón de Pastor, sobre todo de Obispo de Roma, de Sucesor del Apóstol Pedro. Cada día he tenido a cada uno de vosotros en mi oración, con corazón de padre.

»Quisiera que mi saludo y mi agradecimiento alcanzase a todos: el corazón de un Papa se extiende al mundo entero. Y quisiera expresar mi gratitud al Cuerpo diplomático ante la Santa Sede, que hace presente a la gran familia de las naciones. Aquí también pienso en todos aquellos que trabajan para una buena comunicación y que agradezco por su importante servicio.

»En este punto quisiera agradecer de corazón también a todas las numerosas personas en todo el mundo que en las últimas semanas me han enviado signos conmovedores de atención, de amistad en la oración. Sí, el Papa nunca está solo, y ahora lo experimento nuevamente de un modo tan grande que toca el corazón. El Papa pertenece a todos y a tantísimas personas que se sienten cercanos a él.

»Es cierto que recibo cartas de los grandes del mundo: de los Jefes de Estado, de los jefes religiosos, de los representantes del mundo de la cultura, etcétera. Pero recibo también muchísimas cartas de personas sencillas que me escriben simplemente desde su corazón y me hacen sentir su afecto, que nace del estar juntos con Cristo Jesús, en la Iglesia. Estas personas no me escriben como se escribe por ejemplo a un príncipe o a un grande que no se conoce. Me escriben como hermanos y hermanas o como hijos e hijas, con el sentido de una relación familiar muy afectuosa.

»Aquí se puede tocar con la mano qué cosa es la Iglesia: no es una organización ni una asociación de fines religiosos o humanitarios; sino un cuerpo vivo, una comunión de hermanos y hermanas en el Cuerpo de Jesucristo, que nos une a todos. Experimentar la Iglesia de este modo y poder casi tocar con las manos la fuerza de su verdad y de su amor es motivo de alegría, en un tiempo en el que tantos hablan de su declive.

»En estos últimos meses, he sentido que mis fuerzas han disminuido y he pedido a Dios con insistencia en la oración que me ilumine con su luz para hacerme tomar la decisión más justa no por mi bien, sino por el bien de la Iglesia. He dado este paso en la plena conciencia de su gravedad e incluso de su novedad, pero con una profunda serenidad de ánimo. Amar a la Iglesia significa también tener el coraje de tomar decisiones difíciles, sufrientes, teniendo siempre primero el bien de la Iglesia y no el de uno mismo.

»Aquí permítanme volver una vez más al 19 de abril de 2005. La gravedad de la decisión estuvo en el hecho que desde aquel momento estaba siempre y para siempre ocupado en el Señor. Siempre quien asume el ministerio petrino no tiene más privacidad alguna. Pertenece siempre y totalmente a todos, a toda la Iglesia.

»A su vida se le retira, por así decirlo, la dimensión privada. He podido experimentar y lo experimento precisamente ahora, que uno recibe la vida justamente cuando la dona. Ya he dicho que muchas personas que aman al Señor aman también al Sucesor de San Pedro y le tienen afecto; que el Papa tiene verdaderamente hermanos y hermanas, hijos e hijas en todo el mundo, y que se siente seguro en el abrazo de su comunión; porque no se pertenece más a sí mismo, pertenece a todos y todos pertenecen a él.

»El "siempre" es también un "para siempre": no se puede volver más a lo privado. Mi decisión de renunciar al ejercicio activo del ministerio no revoca esto. No vuelvo a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, recibimientos, conferencias, etcétera. No abandono la cruz, sino que quedo de modo nuevo ante el Señor crucificado.

»Ya no llevo la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, sino que en el servicio de la oración quedo, por así decirlo, en el recinto de San Pedro. San Benito, cuyo nombre llevo como Papa, será un gran ejemplo de esto. Él ha mostrado el camino para una vida que, activa o pasiva, pertenece totalmente a la obra de Dios.

»Agradezco a todos y a cada uno también por el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión tan importante. Seguiré acompañando el camino de la Iglesia con la oración y la reflexión, con aquella dedicación al Señor y a su Esposa que he buscado vivir hasta ahora cada día y que quiero vivir siempre.

»Les pido recordarme ante Dios, y sobre todo rezar por los cardenales llamados a una tarea tan relevante, y por el nuevo Sucesor del Apóstol Pedro: que el Señor lo acompañe con la luz y la fuerza de su Espíritu.

»Invoquemos la intercesión maternal de la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia, para que nos acompañe a cada uno de nosotros y a toda la comunidad eclesial; a ella nos acogemos con profunda confianza.

»¡Queridos amigos! Dios guía a su Iglesia, la levanta siempre también y sobre todo en los momentos difíciles. No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única y verdadera visión del camino de la Iglesia y del mundo. Que en nuestro corazón, en el corazón de cada uno de vosotros, esté siempre la alegre certeza de que el Señor está a nuestro lado, no nos abandona, es cercano y nos rodea con su amor. ¡Gracias!».

Mensajes en español

El Papa resumió, como es habitual, su catequesis en varios idiomas, también en español. Estas fueron sus palabras: 


«Queridos hermanos y hermanas:

Muchas gracias por haber venido a esta última audiencia general de mi pontificado. Asimismo, doy gracias a Dios por sus dones, y también a tantas personas que, con generosidad y amor a la Iglesia, me han ayudado en estos años con espíritu de fe y humildad».

«Agradezco a todos el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con plena libertad. Desde que asumí el ministerio petrino en el nombre del Señor he servido a su Iglesia con la certeza de que es Él quien me ha guiado. Sé también que la barca de la Iglesia es suya, y que Él la conduce por medio de hombres».

«Mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz. En este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que Él nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos».

«Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme».

«Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro. Imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia».

«Muchas gracias. Que Dios os bendiga».

domingo, 24 de febrero de 2013

Último Ángelus de Benedicto XVI

El Evangelio del día al centro de la reflexión del Papa. “El tiempo cuaresmal nos enseña a disponer el tiempo justo a la oración personal y comunitaria, dando así respiro a nuestra vida espiritual” meditó el Santo Padre, enfatizando que “la oración no es un aislarse del mundo y de sus contradicciones”, como hubiese querido hacer Pedro sobre el monte Tabor. Reconociendo también que la oración “conduce a la acción”, el Pontífice confesó: “Esta Palabra de Dios la siento dirigida particularmente a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a ‘subir al monte’, para dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar la Iglesia, por el contrario, si Dios me pide esto, es justamente para que yo pueda continuar sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de una manera más adecuada a mi edad y a mis fuerzas”.


¡Queridos hermanos y hermanas!


En el segundo domingo de Cuaresma, la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas destaca en particular el hecho de que Jesús se transfiguró mientras rezaba: se trata de una profunda experiencia de relación con el Padre, durante una especie de retiro espiritual que Jesus vive en lo alto del monte, en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos que siempre están presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lucas 5, 10; 8,51; 9,28).

El Señor, que poco antes había anunciado su muerte y resurrección  (9, 22), ofrece a los discípulos una anticipación de su gloria. Y también, en la Transfiguración, como en el bautismo, resuena la voz del Padre celestial: “Este es mi hijo, el elegido; ¡escuchadlo!” (9, 35). La presencia de Moisés y de Elias, que representan la ley y los profetas de la antigua Alianza, es sumamente significativa: toda la historia de la Alianza esta orientada hacia Él, el Cristo, que cumple un nuevo “éxodo”  (9, 31), pero no hacia la tierra prometida, como en tiempos de Moises, sino hacia el Cielo. La intervención de Pedro: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí!” (9,33), constituye el intento imposible de detener esta experiencia mística. San Agustín comenta: “[Pedro]... en el monte... tenia a Cristo como alimento del alma. ¿Por qué tenía que descender para volver a las fatigas y dolores, si allí arriba se sentía lleno de santo amor a Dios que le  inspiraba una santa conducta?» (Sermón 78,3).

Meditando en este pasaje del Evangelio podemos sacar una enseñanza muy importante. Ante todo, la primacía de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo. En la Cuaresma, aprendemos a dar el tiempo adecuado a la oración, personal y comunitaria, que hace respirar nuestra vida espiritual. Ademas, la oración no significa aislarse del mundo y de sus contradicciones, como hubiera querido hacer en el Tabor Pedro, sino que la oración orienta al camino, a la acción. “La existencia cristiana --he escrito en el Mensaje para esta Cuaresma-- consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios” (n. 3) (http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/lent/documents/hf_ben-xvi_mes_20121015_lent-2013_sp.html).

Queridos hermanos y hermanas: siento que esta Palabra de Dios se dirige particularmente a mí en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con el que lo he tratado de hacer hasta ahora, pero de una manera más adaptada a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María: que ella nos ayude a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración, y en la caridad operante.

[A continuación, el Papa saludó a loa peregrinos en francés, inglés, alemán, español, portugués y polaco. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, y a cuantos se unen a esta oración mariana a través de los medios de comunicación, agradeciendo también tantos testimonios de cercanía y oraciones que me han llegado en estos días. Jesús, nos dice el Evangelio de hoy, subió al monte a orar, y entonces se transfiguró, se llenó de luz y de gloria. Manifestaba así quién era él verdaderamente, su íntima relación con Dios Padre. En el camino cuaresmal, la Transfiguración es una muestra esperanzadora del destino final al que lleva el misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Y también un signo de la luz que nos inunda y transforma cuando rezamos con corazón sincero. Que la Santísima Virgen María nos siga llevando de su mano hacia su divino Hijo. Muchas gracias, y feliz domingo a todos.

[Antes de despedirse, improvisando en italiano, el Papa concluyó]

“¡Con la oración, siempre estamos cerca! Gracias”.

[Traducción del original italiano realizada por Aleteia]

sábado, 23 de febrero de 2013

Los momentos más simpáticos de Benedicto XVI

Las imágenes más tiernas y simpáticas del pontificado de Benedicto XVI, tomadas sobre todo de sus viajes apostólicos alrededor del mundo, reunidas en video por Euronews. No necesita traducción.

jueves, 21 de febrero de 2013

"Dile Gracias" a Benedicto XVI

Son varias las iniciativas que han salido para dar gracias al Santo Padre, aquí te vamos enumerar cuáles están siendo las de mayor éxito.


Por un lado, encontramos la página de facebook "Dile Gracias", su objetivo es promover las oraciones por Benedicto XV e invitar a todo el que lo desee a compartir y hacer pública su experiencia de gratitud a Benedicto XVI.


Nos encontramos también con la inicitavia de HazteOir, ¡Gracias, Santo Padre!, con ella están recogiendo firmas que serán entregadas al Nuncio Apostólico de la Santa Sede en España para que se los presente personalmente al Papa Benedicto XVI. Haz llegar tu testimonio personal al Papa.


Por otro lado, se está preparando una campaña para el día 27 de Febrero en Twitter para agradecer con el hastag #MuchasGraciasBenedictoXVI. Se trata de una iniciativa que parte de numerosos seguidores del papa en la red social.


 

martes, 19 de febrero de 2013

¿Por qué un reclinatorio?

Greg Kandra es un periodista bastante conocido en Estados Unidos en el ámbito cristiano. No en vano ha recibido 21 premios de la Asociación de la Prensa Católica, es el director de informativos del canal de la diócesis de Brooklyn (Nueva York, Estados Unidos), creó y produjo Currents, el primer informativo católico diario, ydurante treinta años trabajó en los servicios informativos de la CBS, lo que incluye dos documentales galardonados con el Emmy.


Además de todo eso, Greg es diácono casado y tiene un blog muy leído de análisis religioso en el portal Patheos. Uno de sus últimos post afronta una cuestión que se plantea cada vez más en las parroquias, siguiendo lo que parece la voluntad clara de Benedicto XVI, que así lo hace en las misas papales: la restauración de los reclinatorios a la hora de comulgar.


Durante mucho tiempo no fue partidario de ellos, y a comulgado de todas las formas incluso en la mano. Sin embargo ha cambiado de opinión, debido a que ahora se encuentra al otro lado y ve todo lo que pasa. 


Momentos de tensión 


Concretamente afirma haber visto como una madre le daba una parte a su hija pequeña como si de una galleta se tratase, o como también tiene que parar a alguien para que la consuma en sus sitio. Y por otro lado, como alguna vez alguien saca un pañuelo para llevársela a un familiar enfermo.


A parte que también es muy habitual la parte de recibirla de cualquier forma: "La reverente, con la mano como trono. El estilo mano extendida. Los que alargan el brazo para cogerla con los dedos. Los indecisos que se acercan con la mano y la boca dispuestos a la vez... ¿dónde la quiere y cómo?".


Afirma además que las catequesis sobre esto que se han dado en la parroquia no sirven para nada. "Le dices a la gente cómo se hace, les instruyes, lo pones en la puerta, lo repartes en boletines, lo proclamas desde el púlpito. No sirve de nada. Una y otra vez, hay una considerable minoría de fieles que, o se despistan o, lo que es peor, les resulta indiferente".


Greg reivindica "la reverencia, la maravilla y el misterio" que han disminuido en la liturgia: "Los signos y símbolos que esconden el misterio (las vidrieras, los cantos en latín, el incienso) han desaparecido y... ¿con qué se los reemplaza?".



¿Qué significa arrodillarse?


Considera que arrodillarse para recibir la comunión en la boca "puede aliviar algo de esto" o, al menos "mal, no hará". Es un acto de "total y absoluta humildad: te haces menos para convertirte en más. Exige una sumisión de la voluntad y un claro conocimiento de lo que estás haciendo, de por qué lo estás haciendo y de lo que te va a pasar al hacerlo".


"La verdad", continúa, "es que no deberíamos sólo humillarnos, sino estar lo bastante intimidados como para preguntarnos si estamos realmente preparados para participar de este sacramento. Arrodillarnos significa que no podemos ir y recibirlo sin saber cómo se hace bien. No sólo exige un sentido del fin y de la intención, sino también algo más que se ha eludido durante dos generaciones. Exige un sentido de lo sagrado. Nos desafía a arrodillarnos ante lo maravilloso e inclinarnos ante la gracia. Significa que no sólo entendemos plenamente lo que está pasando, sino que apreciamos la imponente generosidad que ha detrás. Nos pide ser conscientes de lo que significa la palabra eucaristía: acción de gracias".

"Es hora, pues", concluye, "de que vuelva el reclinatorio", y así se hará en su parroquia a partir de ahora.

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 18 de febrero de 2013

23 respuestas a 23 preguntas que todos nos hacemos sobre la renuncia de Benedicto XVI


23 respuestas en torno a las cuestiones más presentes en la opinión pública de estos días.


N.B.: La formulación de las preguntas y de las respuestas no son textuales, han sido elaboradas y trabajadas en base a lo que el padre Lombardi ha ido respondiendo. Siguen la sustancia de la respuesta aunque no necesariamente las palabras usadas.



1. ¿Cuál será la última aparición pública de Benedicto XVI como Papa en funciones?


R/ La última aparición pública (y masiva) de Benedicto XVI como Papa será la audiencia general del miércoles 27 de febrero de 2013 en la Plaza de san Pedro del Vaticano. De forma extraordinaria, la audiencia general contará con una liturgia de la Palabra y momentos de oración. Al día siguiente, jueves 28, está prevista una audiencia privada en la sala Clementina de la Santa Sede con algunos cardenales. Será la última audiencia de su pontificado.


2. ¿Benedicto XVI tiene alguna enfermedad grave en particular?


R/ No, Benedicto XVI no tiene una enfermedad grave en particular.


3. ¿Es verdad que Benedicto XVI tiene un marca pasos?


R/ Sí, es verdad que Benedicto XVI tiene un marca pasos. Lo tiene desde que era Cardenal-prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hace algunas semanas le cambiaron las baterías del marca pasos.




4. ¿La encíclica sobre la fe que Benedicto XVI estaba escribiendo será publicada?


R/ No, no está previsto que la encíclica sea publicada dado que Benedicto XVI no la pudo concluir. Eventualmente, si decidiera hacerla pública, no entraría dentro del rango de «encíclica».


5. ¿Por qué Benedicto XVI eligió las 20:00 del 28 de febrero para concluir su ministerio como Papa?


R/ Porque es la hora en que él habitualmente concluye su jornada de trabajo.


6. ¿Dónde vivirá Benedicto XVI después de su retiro como Papa?


R/ Inicialmente, por un periodo de dos meses, en la residencia pontificia de Catelgandolfo. Posteriormente regresará al Vaticano para vivir en el monasterio de clausura Mater Ecclesiae.


7. ¿Es verdad que Benedicto XVI decidió dimitir durante su viaje apostólico a México?


R/ Durante su viaje apostólico a México y Cuba Benedicto XVI maduró el tema de su abdicación como una etapa más en el largo proceso de su reflexión y discernimiento sobre este tema. Por lo demás, el viaje no ha tenido ninguna otra relevancia particular al respecto.


8. ¿Cuál será nombre y título de Benedicto XVI después del 28 de febrero?


R/ Es un tema que aún se está reflexionando. Hay cierta unanimidad en que conservará el nombre de Benedicto XVI y que el título será el de «Obispo emérito de Roma». En el Anuario Pontificio «Benedicto XVI» seguirá siendo el nombre oficial utilizado.

 

9. ¿Participará Benedicto XVI en el Cónclave para elegir a su sucesor?


R/ No, Benedicto XVI no participará en el Cónclave para elegir a su sucesor ni será parte del Colegio Cardenalicio.


10. ¿Cómo se vestirá Benedicto XVI después del 28 de febrero?


R/ Todavía no se sabe cómo se vestirá Benedicto XVI después del 28 de febrero.


11. ¿La renuncia de un Papa está prevista en la Iglesia?


R/ Sí, la abdicación de un Papa está prevista y regulada por el Código de Derecho Canónico.


12. ¿Qué pasará con mons. Georg Gänswein, secretario particular de Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia desde hace pocos meses?


R/ Mons. Georg Gänswein continuará siendo secretario particular de Benedicto XVI, le acompañará a Castelgandolfo (y luego en el monasterio Mater Ecclesia), y también seguirá siendo prefecto de la Casa Pontificia. Análogamente, es posible que el segundo secretario particular se traslade a Castelgandolfo y acompañe a Benedicto XVI por un tiempo.


13. ¿Quiénes vivirán con Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesia dentro del Vaticano, luego de su retiro?


R/ Las memores (grupo de mujeres consagradas, miembros de la familia pontificia, que auxilian al Papa en las necesidad ordinarias de todo hogar) y su secretario particular, Mons. Georg Gänswein, vivirán y asistirán a Benedicto XVI después de su retiro.


14. ¿El tema del así llamado «Vatileaks» (filtración de documentos reservados) influyó en la decisión del Papa?


R/ No ha tenido ninguna relevancia. Si se quiere recibir una información correcta se debe limitar a cuanto ha dicho el Papa sobre su renuncia.


15. Aproximadamente, ¿cuándo podría comenzar el Cónclave?


R/ Las fechas más convincentes apuntan a que iniciará entre el 15 y 20 de marzo.




16. ¿Benedicto XVI cambió las normas para la elección de un Papa?


R/ No. Benedicto XVI no cambió recientemente las normas para la elección de un Papa. En 2007 hizo un pequeño cambio para modificar el sistema de votación. Esa modificación de 2007 establece que siempre será necesaria una mayoría de dos tercios en las votaciones que se realizan en el cónclave. Por lo demás, el resto de las normas vigentes siguen siendo las de la Constitución ApostólicaUniversi Dominici Gregis.


17. ¿Cuál es el término correcto para denominar lo que ha hecho el Papa?


R/ «Renuncia» sería el término más específico y técnico. «Dimisión» no porque supone que alguien aceptar la dimisión para que surta efecto y, en el caso del Papa, esto no es necesario. «Abdicación» es un término más adecuado para un rey.


18. ¿Hay luchas por el poder en el Vaticano?


R/ En toda institución existe una dinámica que lleva a opiniones diversas, lo que es siempre una riqueza. La diferencia y diversidad de opiniones son positivas si llevan al bien de la institución misma. Tales diferencias, sin embargo, no se deben sobrecargar pues no corresponderían a la realidad ni a las intenciones de las personas. Afirmar que hay luchas de poder no corresponde a la realidad de lo que está pasando en la Iglesia en estos momentos.


19. ¿El periodista Peter Seewald entrevistó a Benedicto XVI antes de su renuncia?


R/ El periodista alemán Peter Seewald, quien en el pasado ha entrevistado varias veces a Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, entrevistó hace dos meses y medio a Benedicto XVI. La entrevista se enmarca en la biografía oficial de Benedicto XVI en la que está trabajando Seewald.


20. ¿Benedicto XVI se encontrará con el nuevo Papa?


R/ No está previsto que Benedicto XVI se encuentre con el nuevo Papa.


21. ¿Por qué Benedicto XVI decidió quedarse –luego de los dos meses en Castelgandolfo– en un monasterio en el Vaticano y no regresar a su Baviera natal?


R/ Aunque Benedicto XVI no lo ha explicitado claramente, la presencia y oración de Benedicto XVI en el Vaticano da una continuidad espiritual al papado. Por lo demás, Benedicto XVI vive en el Vaticano desde hace más de tres décadas.

 

22. ¿Cuáles son las razones exactas aducidas por Benedicto XVI para su renuncia?


R/ El lunes 11 de febrero el Papa Benedicto XVI dijo explícitamente que ha «llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino» y también ha mencionado que para gobernar la Iglesia y anunciar el Evangelio «es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado».


23¿Cuál es la agenda oficial de Benedicto XVI del 11 al 28 de febrero de 2013?


R/ El calendario oficial de Benedicto XVI es el siguiente:


13 de febrero: Preside la misa de miércoles de ceniza en la basílica de san Pedro. Última misa pública del pontificado de Benedicto XVI.


14 de febrero: Audiencia al clero de la diócesis de Roma, de la cual es su obispo


15 de febrero: Audiencia al presidente de Rumanía y a los obispos de la región de Liguria, Italia, en visita ad limina.


16 de febrero: Audiencia al presidente de Guatemala y algunos obispos de Lombardia, Italia, en visita ad limina. Por la tarde, audiencia privada al primer ministro italiano, Mario Monti.


17 de febrero Alocución, rezo del Ángelus y saludo a peregrinos reunidos en la plaza de san Pedro. A las 18:00 inicio de los ejercicios espirituales del Papa y la curia romana.


23 de febrero Conclusión de los ejercicios espirituales.


24 de febrero Último Ángelus de Benedicto XVI en la plaza de san Pedro.


25 de febrero Audiencia privada a algunos cardenales.


27 de febrero Última audiencia general de Benedicto XVI.


28 de febrero A las 11 de la mañana saludo a los Cardenales en la Sala Clementina del Vaticano. A las 17:00 se transfiere a Castelgandolfo. A las 20:00 inicia la Sede Vacante.


Fuente: http://actualidadyanalisis.blogspot.ch/2013/02/23-respuestas-breves-y-agiles-23.html

domingo, 17 de febrero de 2013

10 Frases seleccionadas de Benedicto XVI

El obispo de San Sebastián ha publicado este domingo un artículo sobre la figura de Benedicto XVI, José Ignacio Munilla al final de su artículo selecciona "diez ‘perlas’, diez reflexiones luminosas ofrecidas por el todavía Papa, en el ejercicio de lo que muchos han calificado como una ´pastoral de la inteligencia´":

- “Donde Dios no ocupa el primer lugar, corre peligro la dignidad del hombre”.

- “Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos”.

- “Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe”.

- “La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana”.

- “Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca”.

- “El laicismo se está convirtiendo en una ideología autoritaria e intolerante”.

- “No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor”.

- “Hay quien afirma que el respeto a la libertad del individuo hace que sea erróneo buscar la verdad. Pero, ¿qué objeto tiene entonces la libertad?”.

- “Las cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cuadran; y las cuentas del universo, sin Dios, tampoco cuadran”.

- “La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico romano”.

jueves, 14 de febrero de 2013

Benedicto XVI: "Estaré desaparecido para el mundo"

Aunque estará cerca de todos a través de la oración, para la que se retira: "La Iglesia es una realidad vital que entra en mi alma".

"Estoy muy agradecido por vuestras oraciones que he sentido, como dije el miércoles, casi físicamente. Aunque me retiro a rezar, estaré siempre cerca de vosotros, estoy seguro de que también vosotros estaréis cerca de mí, aunque permaneceré escondido para el mundo".

El Papa ha reglado al clero romano casi tres cuartos de hora sin papel, bromeaba Benedicto al decir: "debido a mi edad, no he preparado un gran discurso para hoy sino una charla".

"La Iglesia es una realidad vital que entra en mi alma -ha añadido-, y yo mismo como creyente soy elemento constitutivo de la Iglesia como tal. Nosotros somos la Iglesia".

El Papa se ha despedido con las siguientes palabras:

"Espero que el Señor nos ayude. Yo os reitero que estaré siempre con vosotros por medio de la oración y que juntos caminaremos hacia el Señor con la certeza de que en Él está la victoria. Gracias"

Homilía del Santo Padre sobre la Cuaresma y el Miércoles de Ceniza

¡Venerables Hermanos, queridos hermanos y hermanas!
Hoy, Miércoles de Ceniza, iniciamos un nuevo camino cuaresmal, un camino que se desarrolla por cuarenta días y que nos conduce al gozo de la Pascua del Señor, a la victoria de la Vida sobre la muerte. Nos hemos reunido para la Celebración de la Eucaristía siguiendo la antiquísima tradición romana de las estaciones cuaresmales.

Tal tradición prevé que la primera statio tenga lugar en la Basílica de Santa Sabina sobre la colina romana del Aventino. Las circunstancias han sugerido reunirnos en la basílica Vaticana. Esta tarde somos muchos los que nos encontramos alrededor de la Tumba del Apóstol Pedro para pedir también su intercesión para el camino de la Iglesia en este momento particular, renovando nuestra fe en el Pastor Supremo, Cristo Señor.

Es para mí una ocasión propicia para agradecer a todos, especialmente a los fieles de la Diócesis de Roma, mientras me preparo a concluir el ministerio petrino, y para pedir un particular recuerdo en la oración.

Las Lecturas que han sido proclamadas nos ofrecen ocasiones que, con la gracia de Dios, estamos llamados a convertir en actitudes y comportamientos concretos en esta Cuaresma. Ante todo la Iglesia nos vuelve a proponer, el enérgico llamado que el profeta Joel dirige al pueblo de Israel: «Dice el Señor todopoderoso: convertíos a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto» (2,12). Es subrayada la expresión «de todo corazón», que significa desde el centro de nuestros pensamientos y sentimientos, de la raíz de nuestras decisiones, elecciones y acciones, con un gesto de total y radical libertad. Pero ¿es posible este retorno a Dios? Sí, porque hay una fuerza que no reside en nuestro corazón, sino que se libera del corazón mismo de Dios.

Es la fuerza de su misericordia. El profeta dice todavía: «Convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas» (v.13). El retorno al Señor es posible como ‘gracia’, porque es obra de Dios es fruto de la fe que reponemos en su misericordia. Pero este retornar a Dios se vuelve realidad concreta en nuestra vida solo cuando la gracia del Señor penetra en lo profundo y lo sacude donándonos la fuerza de «lacerar el corazón». Es el profeta una vez más que hace resonar da parte de Dios estas palabras: «Rasgad los corazones, no las vestiduras» (v.13). En efecto, también en nuestros días, muchos están listos a “rasgarse las vestiduras” ante escándalos e injusticias – cometidas naturalmente por otros –, pero pocos parecen dispuestos a actuar sobre el propio “corazón”, sobre la propia consciencia y sobre las propias intenciones, dejando que el Señor transforme, renueve y convierta.

Aquel «convertíos a mí de todo corazón», es un llamado que no solo involucra al individuo, sino a la comunidad. Hemos escuchado siempre en la primera Lectura: «Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión; congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a muchachos y niños de pecho; salga el esposo de la alcoba» (vv.15-16).

La dimensión comunitaria es un elemento esencial en la fe y en la vida cristiana. Cristo ha venido «para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Cfr. Jn 11, 52). El “Nosotros” de la Iglesia es la comunidad en la que Jesús nos reúne (Cfr. Jn 12, 32): la fe es necesariamente eclesial. Y esto es importante recordarlo y vivirlo en este Tiempo de la Cuaresma: que cada uno sea consiente que el camino penitencial no lo enfrenta solo, sino junto a tantos hermanos y hermanas, en la Iglesia.

El profeta, en fin, se detiene sobre la oración de los sacerdotes, los cuales, con los ojos llenos de lágrimas, se dirigen a Dios diciendo: «¡No entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?» (v.17). Esta oración nos hace reflexionar sobre la importancia del testimonio de fe y de vida cristiana de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades para manifestar el rostro de la Iglesia y cómo, algunas veces este rostro es desfigurado.

Pienso, en particular, en las culpas contra la unidad de la iglesia, en las divisiones en el cuerpo eclesial. Vivir la Cuaresma en una comunión eclesial más intensa y evidente, superando individualismos y rivalidades, es un signo humilde y precioso para los que están alejados de la fe o los indiferentes.

«¡Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación!» (2 Co 6, 2). Las palabras del apóstol Pablo a los cristianos de Corinto resuenan también para nosotros con una urgencia que no admite ausencias o inercias. El término “éste” repetido tantas veces dice que este momento non se debe dejar escapar, se nos ofrece como ocasión única e irrepetible. Y la mirada del Apóstol se concentra en el compartir, con el que Cristo ha querido caracterizar su existencia, asumiendo todo lo humano hasta hacerse cargo del mismo pecado de los hombres.

La frase de san Pablo es muy fuerte: «Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro ». Jesús, el inocente, el Santo, «Aquél que no conoció el pecado» (2 Co 5, 21), asume el peso del pecado compartiendo con la humanidad el resultado de la muerte, y de la muerte en la cruz. La reconciliación que se nos ofrece ha tenido un precio altísimo, el de la cruz levantada en el Gólgota, donde fue colgado el Hijo de Dios hecho hombre. En esta inmersión de Dios en el sufrimiento humano en el abismo del mal está la raíz de nuestra justificación.

El «volver a Dios con todo nuestro corazón» en nuestro camino cuaresmal pasa a través de la Cruz, el seguir a Cristo por el camino que conduce al Calvario, al don total de sí. Es un camino en el cual debemos aprender cada día a salir cada vez más de nuestro egoísmo y de nuestro ensimismamiento, para dejar espacio a Dios que abre y transforma el corazón. Y san Pablo recuerda cómo el anuncio de la Cruz resuena también para nosotros gracias a la predicación de la Palabra, de la que el mismo Apóstol es embajador; un llamado para nosotros, para que este camino cuaresmal se caracterice por una escucha más atenta y asidua de la Palabra de Dios, luz que ilumina nuestros pasos.

En la página del Evangelio de Mateo, que pertenece al denominado Sermón de la montaña, Jesús se refiere a tres prácticas fundamentales previstas por la Ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno; son también indicaciones tradicionales en el camino cuaresmal para responder a la invitación de «volver a Dios de todo corazón». Pero Jesús subraya que la calidad y la verdad de la relación con Dios son las que califican la autenticidad de todo gesto religioso. Por ello Él denuncia la hipocresía religiosa, el comportamiento que quiere aparentar, las conductas que buscan aplausos y aprobación.

El verdadero discípulo no se sirve a sí mismo o al “público”, sino a su Señor, en la sencillez y en la generosidad: «Y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt 6,4.6.18). Nuestro testimonio, entonces, será más incisivo cuando menos busquemos nuestra gloria y seremos conscientes de que la recompensa del justo es Dios mismo, el estar unidos a Él, aquí abajo, en el camino de la fe, y al final de la vida, en la paz y en la luz del encuentro cara a cara con Él para siempre (Cfr. 1 Co 13, 12).

Queridos hermanos y hermanas, comencemos confiados y alegres este itinerario cuaresmal. Que resuene fuerte en nosotros la invitación a la conversión, a «volver a Dios de todo corazón», acogiendo su gracia que nos hace hombres nuevos, con aquella sorprendente novedad que es participación en la vida misma de Jesús.

Nadie de nosotros, por lo tanto, haga oídos sordos a este llamado, que se nos dirige también en el austero rito, tan sencillo y al mismo tiempo tan sugestivo, de la imposición de las cenizas, que cumpliremos dentro de poco ¡Que nos acompañe en este tempo la Virgen María, Madre de la Iglesia y modelo de todo auténtico discípulo del Señor! ¡Amén!

martes, 12 de febrero de 2013

Yo soy de la juventud del Papa

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Sí, yo soy de esa juventud del Papa. De esa juventud que coreaba el nombre de Benedicto XVI por las calles de Madrid y en el aerodromo de Cuatro Vientos hace dos veranos. De esa juventud por la que un hombre de 83 años aguantó mas de 40 grados y un vendaval de aire y lluvia. De esa juventud a quien el Papa enseñó que igual que aquella noche resistimos bajo la lluvia, con Cristo podríamos también superar todos los obstáculos de la vida. Soy de esa juventud en la que el Papa confia, a la que pide que esté siempre alegre, y que de testimonio en todas las circunstancias. Soy de esa juventud que hoy ve como su Papa, sin fuerzas por su avanzada edad, humildemente ha dejado paso a su sucesor para guiar a la Iglesia de Cristo. Sí, soy de esa juventud que debe de agradecer a Benedicto XVI todo lo que le ha enseñado, no solo a través de sus palabras, sino también con su ejemplo de entrega aún en las dificultades. Hoy es dia para dar gracias a Dios por Joseph Ratzinger, porque un dia lo eligió y lo puso a nuestro servicio. Hoy es dia de rezar por él, de rezar por nuestro futuro Papa y de rezar por la Iglesia de Cristo.



¡Esta es la juventud del Papa y esta es la juventud de la Iglesia!


Fotos Recuerdo de la JMJ Madrid 2011


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Fotos: http://www.rtve.es/noticias/jmj/las-mejores-fotos/

lunes, 11 de febrero de 2013

Rouco: "Estamos afectados y como huérfanos"

El presidente de la Conferencia Episcopal Española CEE, Antonio María Rouco Varela, se ha mostrado hoy "afectado" y "como huérfano" ante el anuncio de la renuncia del Papa que -ha dicho- "llena de pena" a los obispos españoles.


En un comunicado y tras conocer la renuncia de Benedicto XVIRouco ha expresado, en nombre de los obispos españoles, su "más profunda gratitud por el impagable servicio prestado a la Santa Iglesia en estos intensos años de pontificado".


"Estamos afectados y como huérfanos por esta decisión que nos llena de pena, pues nos sentíamos seguros e iluminados por su riquísimo magisterio y por su cercanía paternal", ha subrayado el cardenal.


Benedicto XVI ha anunciado hoy oficialmente que renuncia al pontificado por su "edad avanzada" -tiene 85 años- a partir del próximo 28 de febrero.


El presidente de la CEE ha indicado que los obispos españoles acogen la voluntad del Santo Padre "con reverencia filial". "Estamos seguros de que el Señor bendecirá el costoso paso que él acaba de dar con gracias abundantes para el nuevo Papa y para toda la Iglesia".


En el comunicado, el cardenal arzobispo de Madrid ha pedido a los fieles que encomienden al Señor "la persona tan querida" del Papa Benedicto XVI, "que le consuele y dé fuerzas para seguir sirviendo a la Iglesia de un modo nuevo mientras la Providencia disponga".


Además, ha pedido a los católicos que recen para que el proceso de elección del Sumo Pontífice, que se abrirá a partir del próximo día 28 de febrero, "sea guiado e iluminado por la fuerza del Espíritu Santo". "Todo, en la confianza cierta de que el Señor está siempre con su Iglesia".


Sistach destaca la coherencia y profunda espiritualidad del Papa


Por su parte, el cardenal-arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, ha destacado hoy la coherencia, lucidez, profunda espiritualidad y amor por la Iglesia del Papa Benedicto XVI, que hoy ha anunciado oficialmente que renuncia al pontificado.


Martínez Sistach, que será uno de los cardenales que participará el próximo día 28 en el cónclave que elegirá a un nuevo Santo Padre, ha expresado este lunes la "situación extraordinaria" de una decisión papal que no esperaban y que "aún estamos digiriendo".


"Esta decisión que ha hecho pública hoy el Papa es coherente con alguna manifestación que ya había hecho en el sentido de que si consideraba más adelante que no podía realizar debidamente su Ministerio Petrino, renunciaría", ha remarcado Sistach.


"Considero que esta decisión pone de relieve la profunda espiritualidad del Santo Padre, la lucidez con que ha tomado esta determinación y su gran amor a la Iglesia a la que ha querido servir siempre con la máxima entrega en los diversos ministerios que el Señor le ha confiado", ha añadido monseñor Sistach.


Portugal califica la renuncia como un acto valiente


El Cardenal-Patriarca de Lisboa, José Policarpo, calificó de "acto valiente" la renuncia del Papa Benedicto XVI y pronosticó que este gesto servirá para introducir en la Iglesia "un ritmo nuevo".


"Este fue un acto extraordinariamente valiente que va a introducir en la Iglesia un ritmo nuevo, pero apenas el futuro dirá cuál", manifestó el purpurado portugués en declaraciones la emisora lusa Radio Renascença y divulgadas por la agencia católica portuguesa "Ecclesia". Policarpo, de 76 años, opinó que el balance del Pontificado de Benedicto XVI fue "muy positivo", pues no han sido años fáciles para la Iglesia.


Benedicto XVI se enfrentó con "lucidez (...), y gran capacidad de diálogo a las más diversas circunstancias", apuntó el Cardenal-Patriarca de Lisboa, quien recordó como asuntos peliagudos el caso de escándalos sexuales de los sacerdotes o el recrudecimiento de la polémica con los elementos tradicionalistas o lefebvrianos y sus recurrentes amenazas de cismaPolicarpoparticipó en el 2005 en el Cónclave que escogió a Benedicto XVI, al que recibió en Portugal en su visita en 2010.


Las muestras de tristeza llegan también al otro lado del Atlántico


El cardenal y arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, confesó hoy estar "triste" por la renuncia del Papa Benedicto XVI, aunque se mostró "agradecido" por sus ocho años de liderazgo "desinteresados" en el Vaticano.


"La renuncia a su cargo no es sino otra muestra de su gran cuidado por la Iglesia", destacó en un comunicado Dolan, quien reconoció estar "conmocionado" ante la decisión del Papa de dejar el pontificado debido a su avanzada edad. Además, ha destacado de Benedicto XVI su "tierno corazón, la mente incisiva de un erudito y la confianza de un alma unida a su Dios en todo lo que hizo".


Por ello, el prelado católico, que fue nombrado cardenal hace ahora un año, dijo estar "triste" de que el Papa haya renunciado "pero agradecido por sus ocho años de liderazgo desinteresado como sucesor de San Pedro".


Dolan destacó la labor del Papa como "voz de los más pobres cuando los visitó y escribió sobre la igualdad entre naciones en sus mensajes de paz y encíclicas", así como su insistencia en enseñar que "algunos valores, como la vida humana, superan a todos los demás". Además, ha alabado que se que haya "escuchado a las víctimas de abuso sexual por parte de clérigos" durante su visita a Washington en 2008, cuando se reunió con algunas de las víctimas de sacerdotes pederastas en Estados Unidos.


La renuncia de Benedicto XVI a su pontificado se hará efectiva el 28 de febrero y el Vaticano espera que el cónclave de cardenales, que todavía no ha sido convocado, elija a su sucesor en marzo. Así,Dolan animó a orar a la comunidad católica para que se elija un sucesor "digno para afrontar los retos actuales en el mundo".


Cuba, sorprendida por la "lección de humildad"


El cardenal cubano Jaime Ortega, máxima autoridad católica de la isla, valoró hoy la renuncia del Papa Benedicto XVI como una "gran sorpresa" y una "lección de humildad" impulsada por su amor a Jesucristo y a su Iglesia.


"El Papa rompe una vez más los patrones y no teme anunciar al mundo que está débil y cansado para continuar la gran responsabilidad de gobernar la Iglesia católica. Solo un gran amor a Jesucristo, a su Iglesia, y una gran humildad pueden impulsar un paso semejante", afirmó Ortega en una declaración divulgada en La Habana. "Lo recordaremos también por la valentía de este acto de renuncia al ministerio petrino, prueba de su fe en la Divina Providencia", añade Jaime Ortega, que supo del anuncio de Benedicto XVI en la provincia oriental de Guantánamo, donde fue invitado por el obispo de la diócesis.


Benedicto XVI cursó entre el 26 y el 28 de marzo del año pasado una visita pastoral a la isla, dondeofició dos multitudinarias misas en las principales ciudades cubanas: Santiago y La Habana. El de Benedicto XVI fue el segundo viaje de un Papa a Cuba, que en 1998 recibió la histórica visita de Juan Pablo II.


Fuente: Intereconomia.com

¿Por qué renuncia Benedicto XVI?

Sin duda esta mañana nos ha conmocionado la renuncia del Papa, después de mucho análisis y compartir opiniones con mucha gente, hemos llegado a la conclusión de que se trata de un acto de valentía, un ejemplo importante para esta sociedad, sobre todo en España.


La última dimisión de un Papa fue en el siglo XV, concretamente Gregrorio XII, y hoy Benedicto XVI lo ha hecho de la siguiente forma: “Os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice”.


A sus 86 años, la salud del Pontífice es uno de los factores que más ha pesado en su renuncia. El delicado estado de salud  no es ajeno a nadie. Con movilidad reducida, recibe ayuda tanto para subir y bajar escaleras como para desplazarse en todos los actos públicos. Además, los últimos partes de salud recuerdan que sufre arritmias crónicas, hipertensión, además su situación le 'prohibe' viajar a lugares a más de 2.000 metros de altitud y su falta de visión en un ojo le resta facilidad a la hora de moverse, porque pierde la perspectiva lo que acrecienta el riesgo de caída.


Por otro lado, Benedicto XVI ha hecho historia, no solo por la renuncia, que ha sido toda una sorpresa para sociedad, sino que  además fue el primer Papa Alemán desde el siglo XI, su elección con 78 años, le sitúa como como el Papa más viejo elegido desde el siglo XVIII. Y además su elección sería la número 265 y se correspondería con una de las más rápidas de una centuria. Se le escogió en poco menos de 24 horas y tras sólo cuatro votaciones.


Ahora todos debemos encomendar la Iglesia al Señor, rezar a Dios y a la Virgen para que los cardenales, a la hora de elegir al nuevo Papa, sean guiados por el Espíritu Santo por el bien de la Iglesia.



Así anunció el Papa su renuncia


[youtube http://www.youtube.com/watch?v=TzAC5tGJ_Nk]

Noticias Relacionadas:


 Don Bernando Álvarez: "UN GRAN ACTO DE VALENTÍA"

Benedicto XVI renuncia por falta de fuerza

D.Bernardo Álvarez: “UN GRAN ACTO DE VALENTÍA”

Tras conocerse la renuncia de Benedicto XVI, el obispo, Bernardo Álvarez reconocía estar muy sorprendido. “La renuncia del Papa la he acogido con gran sorpresa, no la esperaba de ninguna manera. Pero, por otra parte, tal y como expresa en sus palabras el Santo Padre, es un acto de responsabilidad para con todo el Pueblo de Dios. Justamente la decisión está enraizada en el bien de toda la Iglesia, ya que él considera que su salud, sus fuerzas, no le permiten seguir al frente de la misma.”


Por otro lado, monseñor Álvarez recordó que esta decisión está contemplada dentro del derecho canónico. “Me parece un acto de profunda libertad y de profundo amor a la Iglesia. Benedicto XVI ha mostrado, en todo su pontificado, su deseo de servir y todos somos conscientes que lo hizo con gran sacrificio”, afirmó el Obispo.


El prelado añadió que en estos momentos, solo tiene palabras de respeto y admiración por el Papa, por su ministerio y por su decisión ya que –según indicó- se trata de “un gran acto de valentía”. “Ahora todos debemos encomendar la Iglesia al Señor. Lo que nos queda a partir del 28 de febrero, cuando la Sede quede Vacante, será rezar a Dios y a la Virgen para que los cardenales, a la hora de elegir al nuevo Papa, sean guiados por el Espíritu Santo por el bien de la Iglesia.” Por último, el obispo invitó a todos los diocesanos a que den gracias por el ministerio del Papa Benedicto XVI y que al mismo tiempo “ya estemos encomendando al Señor al nuevo sucesor de Pedro que salga elegido.”

Escucha las declaraciones del Obispo de Tenerife, Don Bernardo Álvarez:


http://www.ivoox.com/playerivoox_ep_1779491_1.html Ir a descargar

domingo, 10 de febrero de 2013

El Papa y La Iglesia confía en los Jóvenes

En la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura, Benedicto XVI se ha dirigido a los jóvenes ante la falta de trabajo invitándoles ha progresar más,  ha que inserten su energía en la historia, su vitalidad y su capacidad de anticipar el futuro, si esto no ocurriera la humanidad quedaría encerrada en si misma, privada de confianza y de una mirada positiva hacia el mañana.


Benedicto XVI ha querido animar a los jóvenes retomando algunos pasajes significativos del Mensaje que el Concilio Vaticano II dirigió a los jóvenes. “Ante todo se afirmaba: «La Iglesia os mira con confianza y con amor... Ella posee aquello que hace la fuerza o la belleza de los jóvenes: la capacidad de alegrarse por aquello que comienza, de darse sin condición, de renovarse y de volver a partir hacia nuevas conquistas». Luego el Venerable Pablo VI dirigía este llamamiento a los jóvenes del mundo: «Es en nombre de este Dios y de su Hijo Jesús que nosotros os exhortamos a ensanchar vuestros corazones según las dimensiones del mundo, a entender el llamado de vuestros hermanos, y a poner valientemente vuestras juveniles energías a su servicio. Luchad contra todo egoísmo. Rechazad el dar libre curso a los instintos de la violencia y del odio, que generan las guerras y su triste cortejo de miserias. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros ¡Y construid en el entusiasmo un mundo mejor que el actual!».”


Pero no ha querido despidirse sin repetirlo con fuerza: “la Iglesia tiene confianza en los jóvenes, espera en ellos y en sus energías, necesita de ellos y de su vitalidad, para continuar a vivir con renovada fuerza la misión confiada por Cristo. Deseo vivamente que el Año de la fe sea, también para las jóvenes generaciones, una preciosa ocasión para rencontrar y reforzar la amistad con Cristo, de la cual hacer brotar el gozo y el entusiasmo para transformar profundamente las culturas y las sociedades.”

lunes, 26 de noviembre de 2012

¡Se armó el belén!

Cigoña. Y por una insigne estupidez. Hay que ver la que se ha armado por una nimiedad: el buey y la mula en el pesebre. Paro hay algo que subyace en la crítica al Papa que no me parece tan nimio. Hay católicos que parecen disfrutar poniendo al Papa a caldo. Como si estuvieran deseando pillarle en un renuncio para echarse como buitres sobre él. Y ahora por el buey y la mula. Qué ya son ganas de armar el belén por una tontería.

El buey y la mula no están en los Evangelios. Y eso es lo que parece que ha dicho el Papa. Y en lo que tiene toda la razón. No hay nada que autorice a asegurar que el Niño Dios nació acompañado de un buey y una mula.

En un determinado momento aparecieron ambos animales en el portal de Belén y han tenido éxito. Pues muy bien. El Papa no manda que se retiren de los nacimientos. Tampoco el castillo de Herodes que en muchos belenes se divisa desde el Portal estaba allí. Ni hay la menor constancia de que un Mago fuera negro. Ni de que respondieran a los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Nada de eso, además, constituye el fundamento de nuestra fe. Tenemos que creer que el Hijo de Dios, por nosotros y para nuestra salvación, nació de María Virgen. Quien ponga eso en duda no es católico. Lo del rey negro, el castillode Herodes, el buey y la mula, las gallinas, patos, cerdos, conejos y demás animales que aparecen en muchos nacimientos, el río de papel de plata, etc., etc. son añadidos de la imaginación humana. Encantadores añadidos que no hay por que suprimir. Pero que Joseph Ratzinger, como teólogo privado, que en esa condición escribe el libro, hace muy bien en decir que eso no es Evangelio. Porque no lo es.

¿De dónde vinieron el buey y la mula? Vayan ustedes a saber. Quizá, es muy probable, que María, encinta, viajara sobre un jumento. Que naturalmente allí estaba cuando nació Jesús. Evidentemente si hubiera encontrado sitio en la posada el asno se hubiera quedado fuera. Pero no hubo sitio para ellos. El sentimiento católico, abrumado por la soledad del nacimiento de nuestro Salvador, ante la falta de compañía himana pudo querer darle la de esos dos animales. Que le darían además calor. Y no querían los creyentes que el Niño Dios pasara frío. Cabe también otro fundamento más intelectual, el buey y la mula del capítulo I de Isaías. Pero todo ello son elucubraciones humanas posteriores que nos trajeron a esos dos animales al nacimiento pero que en el Evangelio no están. Y eso es lo que dice el Papa.

En el nacimiento de mi casa, y en los de las casas de mis hijos, seguirá habiendo buey y mula. Y cuando mis nietos hagan su belén propio segura que también estarán allí. Sin que ello suponga para nada contradecir al Papa. Y habrá tres Reyes Magos, uno negro, Baltasar, y un río de papel de plata y el castillo de Herodes. Y seguiremos amando al Papa y no buscando el menor resquicio para censurarle. Conscientes como somos de que son mucho más importantes el  respeto y el amor al Vicario de Cristo que el buey y la mula en el portal de Belén.

P.D.: Un muy querido amigo me envía lo que sigue:

Esto es lo que realmente ha dicho el Papa sobre el Buey y la mula… (nada que ver con lo que se inventan los medios de comunicación):

“Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y Nuevo Testamento relacionados entre si, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1, 3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.”
Peter Stuhlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3, 2: “En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás”. Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo (25, 18-20), indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para “el buey y el asno”, para la humanidad, compuesta por judíos y gentiles.
En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3, 2, Éxodo 15, 18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como un representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”.
Como se ve el pensamiento del Papa no da pie a nada de lo que ahora se está escribiendo.Y creo que no tengo nada que corregir de lo que había escrito. Tenemos un Papa extraordinario que se merece nuestro amor y no unas críticas sin fundamento alguno.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Mensaje del Papa para la JMJ de Río de Janeiro 2013: La Iglesia confía en los jóvenes, testigos del amor de Dios

Id y haced discípulos a todos los pueblos (cf. Mt 28,19)

Queridos jóvenes:
Quiero haceros llegar a todos un saludo lleno de alegría y afecto. Estoy seguro de que la mayoría de vosotros habéis regresado de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2,7). En este año hemos celebrado en las diferentes diócesis la alegría de ser cristianos, inspirados por el tema: «Alegraos siempre en el Señor» (Flp 4,4). Y ahora nos estamos preparando para la próxima Jornada Mundial, que se celebrará en Río de Janeiro, en Brasil, en el mes de julio de 2013.
Quisiera renovaros ante todo mi invitación a que participéis en esta importante cita. La célebre estatua del Cristo Redentor, que domina aquella hermosa ciudad brasileña, será su símbolo elocuente. Sus brazos abiertos son el signo de la acogida que el Señor regala a cuantos acuden a él, y su corazón representa el inmenso amor que tiene por cada uno de vosotros. ¡Dejaos atraer por él! ¡Vivid esta experiencia del encuentro con Cristo, junto a tantos otros jóvenes que se reunirán en Río para el próximo encuentro mundial! Dejaos amar por él y seréis los testigos que el mundo tanto necesita.
Os invito a que os preparéis a la Jornada Mundial de Río de Janeiro meditando desde ahora sobre el tema del encuentro: Id y haced discípulos a todos los pueblos (cf. Mt 28,19). Se trata de la gran exhortación misionera que Cristo dejó a toda la Iglesia y que sigue siendo actual también hoy, dos mil años después. Esta llamada misionera tiene que resonar ahora con fuerza en vuestros corazones. El año de preparación para el encuentro de Río coincide con el Año de la Fe, al comienzo del cual el Sínodo de los Obispos ha dedicado sus trabajos a «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana». Por ello, queridos jóvenes, me alegro que también vosotros os impliquéis en este impulso misionero de toda la Iglesia: dar a conocer a Cristo, que es el don más precioso que podéis dar a los demás.

1. Una llamada apremiante
La historia nos ha mostrado cuántos jóvenes, por medio del generoso don de sí mismos y anunciando el Evangelio, han contribuido enormemente al Reino de Dios y al desarrollo de este mundo. Con gran entusiasmo, han llevado la Buena Nueva del Amor de Dios, que se ha manifestado en Cristo, con medios y posibilidades muy inferiores con respecto a los que disponemos hoy. Pienso, por ejemplo, en el beato José de Anchieta, joven jesuita español del siglo XVI, que partió a las misiones en Brasil cuando tenía menos de veinte años y se convirtió en un gran apóstol del Nuevo Mundo. Pero pienso también en los que os dedicáis generosamente a la misión de la Iglesia. De ello obtuve un sorprendente testimonio en la Jornada Mundial de Madrid, sobre todo en el encuentro con los voluntarios.
Hay muchos jóvenes hoy que dudan profundamente de que la vida sea un don y no ven con claridad su camino. Ante las dificultades del mundo contemporáneo, muchos se preguntan con frencuencia: ¿Qué puedo hacer? La luz de la fe ilumina esta oscuridad, nos hace comprender que cada existencia tiene un valor inestimable, porque es fruto del amor de Dios. Él ama también a quien se ha alejado de él; tiene paciencia y espera, es más, él ha entregado a su Hijo, muerto y resucitado, para que nos libere radicalmente del mal. Y Cristo ha enviado a sus discípulos para que lleven a todos los pueblos este gozoso anuncio de salvación y de vida nueva.
En su misión de evangelización, la Iglesia cuenta con vosotros. Queridos jóvenes: Vosotros sois los primeros misioneros entre los jóvenes. Al final del Concilio Vaticano II, cuyo 50º aniversario estamos celebrando en este año, el siervo de Dios Pablo VI entregó a los jóvenes del mundo un Mensaje que empezaba con estas palabras: «A vosotros, los jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Pues sois vosotros los que vais a recoger la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Sois vosotros quienes, recogiendo lo mejor del ejemplo y las enseñanzas de vuestros padres y maestros, vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella». Concluía con una llamada: «¡Construid con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores!» (Mensaje a los Jóvenes, 8 de diciembre de 1965).
Queridos jóvenes, esta invitación es de gran actualidad. Estamos atravesando un período histórico muy particular. El progreso técnico nos ha ofrecido posibilidades inauditas de interacción entre los hombres y la población, mas la globalización de estas relaciones sólo será positiva y hará crecer el mundo en humanidad si se basa no en el materialismo sino en el amor, que es la única realidad capaz de colmar el corazón de cada uno y de unir a las personas. Dios es amor. El hombre que se olvida de Dios se queda sin esperanza y es incapaz de amar a su semejante. Por ello, es urgente testimoniar la presencia de Dios, para que cada uno la pueda experimentar. La salvación de la humanidad y la salvación de cada uno de nosotros están en juego. Quien comprenda esta necesidad, sólo podrá exclamar con Pablo: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1Co 9,16).
2. Sed discípulos de Cristo
Esta llamada misionera se os dirige también por otra razón: Es necesaria para vuestro camino de fe personal. El beato Juan Pablo II escribió: «La fe se refuerza dándola» (Enc. Redemptoris Missio, 2). Al anunciar el Evangelio vosotros mismos crecéis arraigándoos cada vez más profundamente en Cristo, os convertís en cristianos maduros. El compromiso misionero es una dimensión esencial de la fe; no se puede ser un verdadero creyente si no se evangeliza. El anuncio del Evangelio no puede ser más que la consecuencia de la alegría de haber encontrado en Cristo la roca sobre la que construir la propia existencia. Esforzándoos en servir a los demás y en anunciarles el Evangelio, vuestra vida, a menudo dispersa en diversas actividades, encontrará su unidad en el Señor, os construiréis también vosotros mismos, creceréis y maduraréis en humanidad.
¿Qué significa ser misioneros? Significa ante todo ser discípulos de Cristo, escuchar una y otra vez la invitación a seguirle, la invitación a mirarle: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). Un discípulo es, de hecho, una persona que se pone a la escucha de la palabra de Jesús (cf. Lc 10,39), al que se reconoce como el buen Maestro que nos ha amado hasta dar la vida. Por ello, se trata de que cada uno de vosotros se deje plasmar cada día por la Palabra de Dios; ésta os hará amigos del Señor Jesucristo, capaces de incorporar a otros jóvenes en esta amistad con él.
Os aconsejo que hagáis memoria de los dones recibidos de Dios para transmitirlos a su vez. Aprended a leer vuestra historia personal, tomad también conciencia de la maravillosa herencia de las generaciones que os han precedido: Numerosos creyentes nos han transmitido la fe con valentía, enfrentándose a pruebas e incomprensiones. No olvidemos nunca que formamos parte de una enorme cadena de hombres y mujeres que nos han transmitido la verdad de la fe y que cuentan con nosotros para que otros la reciban. El ser misioneros presupone el conocimiento de este patrimonio recibido, que es la fe de la Iglesia. Es necesario conocer aquello en lo que se cree, para poder anunciarlo. Como escribí en la introducción de YouCat, el catecismo para jóvenes que os regalé en el Encuentro Mundial de Madrid, «tenéis que conocer vuestra fe de forma tan precisa como un especialista en informática conoce el sistema operativo de su ordenador, como un buen músico conoce su pieza musical. Sí, tenéis que estar más profundamente enraizados en la fe que la generación de vuestros padres, para poder enfrentaros a los retos y tentaciones de este tiempo con fuerza y decisión» (Prólogo).
3. Id
Jesús envió a sus discípulos en misión con este encargo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará» (Mc 16,15-16). Evangelizar significa llevar a los demás la Buena Nueva de la salvación y esta Buena Nueva es una persona: Jesucristo. Cuando le encuentro, cuando descubro hasta qué punto soy amado por Dios y salvado por él, nace en mí no sólo el deseo, sino la necesidad de darlo a conocer a otros. Al principio del Evangelio de Juan vemos a Andrés que, después de haber encontrado a Jesús, se da prisa para llevarle a su hermano Simón (cf. Jn 1,40-42). La evangelización parte siempre del encuentro con Cristo, el Señor. Quien se ha acercado a él y ha hecho la experiencia de su amor, quiere compartir en seguida la belleza de este encuentro que nace de esta amistad. Cuanto más conocemos a Cristo, más deseamos anunciarlo. Cuanto más hablamos con él, más deseamos hablar de él. Cuanto más nos hemos dejado conquistar, más deseamos llevar a otros hacia él.
Por medio del bautismo, que nos hace nacer a una vida nueva, el Espíritu Santo se establece en nosotros e inflama nuestra mente y nuestro corazón. Es él quien nos guía a conocer a Dios y a entablar una amistad cada vez más profunda con Cristo; es el Espíritu quien nos impulsa a hacer el bien, a servir a los demás, a entregarnos. Mediante la confirmación somos fortalecidos por sus dones para testimoniar el Evangelio con más madurez cada vez. El alma de la misión es el Espíritu de amor, que nos empuja a salir de nosotros mismos, para «ir» y evangelizar. Queridos jóvenes, dejaos conducir por la fuerza del amor de Dios, dejad que este amor venza la tendencia a encerrarse en el propio mundo, en los propios problemas, en las propias costumbres. Tened el valor de «salir» de vosotros mismos hacia los demás y guiarlos hasta el encuentro con Dios.

4. Llegad a todos los pueblos
Cristo resucitado envió a sus discípulos a testimoniar su presencia salvadora a todos los pueblos, porque Dios, en su amor sobreabundante, quiere que todos se salven y que nadie se pierda. Con el sacrificio de amor de la Cruz, Jesús abrió el camino para que cada hombre y cada mujer puedan conocer a Dios y entrar en comunión de amor con él. Él constituyó una comunidad de discípulos para llevar el anuncio de salvación del Evangelio hasta los confines de la tierra, para llegar a los hombres y mujeres de cada lugar y de todo tiempo.¡Hagamos nuestro este deseo de Jesús!
Queridos amigos, abrid los ojos y mirad en torno a vosotros. Hay muchos jóvenes que han perdido el sentido de su existencia. ¡Id! Cristo también os necesita. Dejaos llevar por su amor, sed instrumentos de este amor inmenso, para que llegue a todos, especialmente a los que están «lejos». Algunos están lejos geográficamente, mientras que otros están lejos porque su cultura no deja espacio a Dios; algunos aún no han acogido personalmente el Evangelio, otros, en cambio, a pesar de haberlo recibido, viven como si Dios no existiese. Abramos a todos las puertas de nuestro corazón; intentemos entrar en diálogo con ellos, con sencillez y respeto mutuo. Este diálogo, si es vivido con verdadera amistad, dará fruto. Los «pueblos» a los que hemos sido enviados no son sólo los demás países del mundo, sino también los diferentes ámbitos de la vida: las familias, los barrios, los ambientes de estudio o trabajo, los grupos de amigos y los lugares de ocio. El anuncio gozoso del Evangelio está destinado a todos los ambientes de nuestra vida, sin exclusión.
Quisiera subrayar dos campos en los que debéis vivir con especial atención vuestro compromiso misionero. El primero es el de las comunicaciones sociales, en particular el mundo de Internet. Queridos jóvenes, como ya os dije en otra ocasión, «sentíos comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida. […] A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este “continente digital”» (Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 mayo 2009). Por ello, sabed usar con sabiduría este medio, considerando también las insidias que contiene, en particular el riesgo de la dependencia, de confundir el mundo real con el virtual, de sustituir el encuentro y el diálogo directo con las personas con los contactos en la red.
El segundo ámbito es el de la movilidad. Hoy son cada vez más numerosos los jóvenes que viajan, tanto por motivos de estudio, trabajo o diversión. Pero pienso también en todos los movimientos migratorios, con los que millones de personas, a menudo jóvenes, se trasladan y cambian de región o país por motivos económicos o sociales. También estos fenómenos pueden convertirse en ocasiones providenciales para la difusión del Evangelio. Queridos jóvenes, no tengáis miedo en testimoniar vuestra fe también en estos contextos; comunicar la alegría del encuentro con Cristo es un don precioso para aquellos con los que os encontráis.
5. Haced discípulos
Pienso que a menudo habéis experimentado la dificultad de que vuestros coetáneos participen en la experiencia de la fe. A menudo habréis constatado cómo en muchos jóvenes, especialmente en ciertas fases del camino de la vida, está el deseo de conocer a Cristo y vivir los valores del Evangelio, pero no se sienten idóneos y capaces. ¿Qué se puede hacer? Sobre todo, con vuestra cercanía y vuestro sencillo testimonio abrís una brecha a través de la cual Dios puede tocar sus corazones. El anuncio de Cristo no consiste sólo en palabras, sino que debe implicar toda la vida y traducirse en gestos de amor. Es el amor que Cristo ha infundido en nosotros el que nos hace evangelizadores; nuestro amor debe conformarse cada vez más con el suyo. Como el buen samaritano, debemos tratar con atención a los que encontramos, debemos saber escuchar, comprender y ayudar, para poder guiar a quien busca la verdad y el sentido de la vida hacia la casa de Dios, que es la Iglesia, donde se encuentra la esperanza y la salvación (cf. Lc 10,29-37). Queridos amigos, nunca olvidéis que el primer acto de amor que podéis hacer hacia el prójimo es el de compartir la fuente de nuestra esperanza: Quien no da a Dios, da muy poco. Jesús ordena a sus apóstoles: «Haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado» (Mt 28,19-20). Los medios que tenemos para «hacer discípulos» son principalmente el bautismo y la catequesis. Esto significa que debemos conducir a las personas que estamos evangelizando para que encuentren a Cristo vivo, en modo particular en su Palabra y en los sacramentos. De este modo podrán creer en él, conocerán a Dios y vivirán de su gracia. Quisiera que cada uno se preguntase: ¿He tenido alguna vez el valor de proponer el bautismo a los jóvenes que aún no lo han recibido? ¿He invitado a alguien a seguir un camino para descubrir la fe cristiana? Queridos amigos, no tengáis miedo de proponer a vuestros coetáneos el encuentro con Cristo. Invocad al Espíritu Santo: Él os guiará para poder entrar cada vez más en el conocimiento y el amor de Cristo y os hará creativos para transmitir el Evangelio.
6. Firmes en la fe
Ante las dificultades de la misión de evangelizar, a veces tendréis la tentación de decir como el profeta Jeremías: «¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño». Pero Dios también os contesta: «No digas que eres niño, pues irás adonde yo te envíe y dirás lo que yo te ordene» (Jr 1,6-7). Cuando os sintáis ineptos, incapaces y débiles para anunciar y testimoniar la fe, no temáis. La evangelización no es una iniciativa nuestra que dependa sobre todo de nuestros talentos, sino que es una respuesta confiada y obediente a la llamada de Dios, y por ello no se basa en nuestra fuerza, sino en la suya. Esto lo experimentó el apóstol Pablo: «Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2Co 4,7).
Por ello os invito a que os arraiguéis en la oración y en los sacramentos. La evangelización auténtica nace siempre de la oración y está sostenida por ella. Primero tenemos que hablar con Dios para poder hablar de Dios. En la oración le encomendamos al Señor las personas a las que hemos sido enviados y le suplicamos que les toque el corazón; pedimos al Espíritu Santo que nos haga sus instrumentos para la salvación de ellos; pedimos a Cristo que ponga las palabras en nuestros labios y nos haga ser signos de su amor. En modo más general, pedimos por la misión de toda la Iglesia, según la petición explícita de Jesús: «Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9,38). Sabed encontrar en la eucaristía la fuente de vuestra vida de fe y de vuestro testimonio cristiano, participando con fidelidad en la misa dominical y cada vez que podáis durante la semana. Acudid frecuentemente al sacramento de la reconciliación, que es un encuentro precioso con la misericordia de Dios que nos acoge, nos perdona y renueva nuestros corazones en la caridad. No dudéis en recibir el sacramento de la confirmación, si aún no lo habéis recibido, preparándoos con esmero y solicitud. Es, junto con la eucaristía, el sacramento de la misión por excelencia, que nos da la fuerza y el amor del Espíritu Santo para profesar la fe sin miedo. Os aliento también a que hagáis adoración eucarística; detenerse en la escucha y el diálogo con Jesús presente en el sacramento es el punto de partida de un nuevo impulso misionero.
Si seguís por este camino, Cristo mismo os dará la capacidad de ser plenamente fieles a su Palabra y de testimoniarlo con lealtad y valor. A veces seréis llamados a demostrar vuestra perseverancia, en particular cuando la Palabra de Dios suscite oposición o cerrazón. En ciertas regiones del mundo, por la falta de libertad religiosa, algunos de vosotros sufrís por no poder dar testimonio de la propia fe en Cristo. Hay quien ya ha pagado con la vida el precio de su pertenencia a la Iglesia. Os animo a que permanezcáis firmes en la fe, seguros de que Cristo está a vuestro lado en esta prueba. Él os repite: «Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt 5,11-12).
7. Con toda la Iglesia
Queridos jóvenes, para permanecer firmes en la confesión de la fe cristiana allí donde habéis sido enviados, necesitáis a la Iglesia. Nadie puede ser testigo del Evangelio en solitario. Jesús envió a sus discípulos a la misión en grupos: «Haced discípulos» está puesto en plural. Por tanto, nosotros siempre damos testimonio en cuanto miembros de la comunidad cristiana; nuestra misión es fecundada por la comunión que vivimos en la Iglesia, y gracias a esa unidad y ese amor recíproco nos reconocerán como discípulos de Cristo (cf. Jn 13,35). Doy gracias a Dios por la preciosa obra de evangelización que realizan nuestras comunidades cristianas, nuestras parroquias y nuestros movimientos eclesiales. Los frutos de esta evangelización pertenecen a toda la Iglesia: «Uno siembra y otro siega» (Jn 4,37).
En este sentido, quiero dar gracias por el gran don de los misioneros, que dedican toda su vida a anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Asimismo, doy gracias al Señor por los sacerdotes y consagrados, que se entregan totalmente para que Jesucristo sea anunciado y amado. Deseo alentar aquí a los jóvenes que son llamados por Dios, a que se comprometan con entusiasmo en estas vocaciones: «Hay más dicha en dar que en recibir» (Hch 20,35). A los que dejan todo para seguirlo, Jesús ha prometido el ciento por uno y la vida eterna (cf. Mt 19,29).
También doy gracias por todos los fieles laicos que allí donde se encuentran, en familia o en el trabajo, se esmeran en vivir su vida cotidiana como una misión, para que Cristo sea amado y servido y para que crezca el Reino de Dios. Pienso, en particular, en todos los que trabajan en el campo de la educación, la sanidad, la empresa, la política y la economía y en tantos ambientes del apostolado seglar. Cristo necesita vuestro compromiso y vuestro testimonio. Que nada – ni las dificultades, ni las incomprensiones – os hagan renunciar a llevar el Evangelio de Cristo a los lugares donde os encontréis; cada uno de vosotros es valioso en el gran mosaico de la evangelización.
8. «Aquí estoy, Señor»
Queridos jóvenes, al concluir quisiera invitaros a que escuchéis en lo profundo de vosotros mismos la llamada de Jesús a anunciar su Evangelio. Como muestra la gran estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro, su corazón está abierto para amar a todos, sin distinción, y sus brazos están extendidos para abrazar a todos. Sed vosotros el corazón y los brazos de Jesús. Id a dar testimonio de su amor, sed los nuevos misioneros animados por el amor y la acogida. Seguid el ejemplo de los grandes misioneros de la Iglesia, como san Francisco Javier y tantos otros.
Al final de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, bendije a algunos jóvenes de diversos continentes que partían en misión. Ellos representaban a tantos jóvenes que, siguiendo al profeta Isaías, dicen al Señor: «Aquí estoy, mándame» (Is 6,8). La Iglesia confía en vosotros y os agradece sinceramente el dinamismo que le dais. Usad vuestros talentos con generosidad al servicio del anuncio del Evangelio. Sabemos que el Espíritu Santo se regala a los que, en pobreza de corazón, se ponen a disposición de tal anuncio. No tengáis miedo. Jesús, Salvador del mundo, está con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20).
Esta llamada, que dirijo a los jóvenes de todo el mundo, asume una particular relevancia para vosotros, queridos jóvenes de América Latina. En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que tuvo lugar en Aparecida en 2007, los obispos lanzaron una «misión continental». Los jóvenes, que en aquel continente constituyen la mayoría de la población, representan un potencial importante y valioso para la Iglesia y la sociedad. Sed vosotros los primeros misioneros. Ahora que la Jornada Mundial de la Juventud regresa a América Latina, exhorto a todos los jóvenes del continente: Transmitid a vuestros coetáneos del mundo entero el entusiasmo de vuestra fe.
Que la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, invocada también con las advocaciones de Nuestra Señora de Aparecida y Nuestra Señora de Guadalupe, os acompañe en vuestra misión de testigos del amor de Dios. A todos imparto, con particular afecto, mi Bendición Apostólica.
Vaticano, 18 de octubre de 2012