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jueves, 30 de mayo de 2013

Oración: impulso del corazón que prepara para la JMJ Rio2013.

Desde la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, aquel domingo 21/08/2011, cuando el Santo Padre Benedicto XVIanunció la próxima sede de la JMJ – Río de Janeiro – los corazones de los jóvenes de todo el mundo, en especial de los brasileños, ¡comenzaron a latir más fuerte! Inmediatamente se inició una gran movilización para acoger a los peregrinos que, en la Ciudad Maravillosa, entre el 23 y el 28 de julio de 2013, estarán reunidos alrededor del Sucesor de Pedro, para con él elevar a Deus su alabanza, adoración y gratitud por ser parte de la Iglesia de Cristo.Sin duda, serán, o mejor, ya son días de muchas gracias divinas que llegan a nosotros a través de las manos de María Santísima. Nuestra madre peregrina, a través de su ícono, por las diócesis y arquidiócesis de nuestro inmenso Brasil, acompañada también de la Cruz peregrina de la JMJ. Esos símbolos fueron entregados a la juventud por Juan Pablo II, para que se volvieran “un símbolo del amor de Cristo hacia la humanidad” y “de la presencia materna de María”, como afirmó el Papa Benedicto.



Personalmente, tuve la gracia de haber participado de dos momentos con esos símbolos: en la Diócesis de Barra do Garças – MT y en la Arquidiócesis de Porto Velho – RO. En ambos pude notar la alegría, no sólo de la juventud, sino que también de todos los que se reunían para recorrer las calles en procesiones y caminatas, demostrando que ser católico es abrazar la cruz del día a día sin miedo, pues junto a ella está “de pie María, la Madre de Jesús” (cf. Jo 19, 25a), auxiliándonos con su materno amor.


En estas oportunidades, no piense el lector que la alegría era meramente sinónimo de euforia, que pasa como un simple viento. ¡No! En medio de las avenidas, plazas o incluso dentro de las iglesias y gimnasios, donde se celebraban Santas Misas o se realizaban vigilias, el clima de oración estaba siempre presente. En todos los momentos, jóvenes se pusieron en actividad a través de cantos, testimonios, dinámicas. Eso muestra que el joven no necesita tener miedo de abrazar la fe católica por considerarla, de manera equivocada, contraria a la alegría.


La oración es el medio a través del cual conversamos con nuestro Padre Dios. Como nos enseña Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de la JMJ Rio2013, es “un impulso del corazón, es una simple mirada lanzada al cielo”. Y si la organización física, con toda la infraestructura de transporte, de acogida de los peregrinos, de desarrollo de los eventos es importante, no se puede descuidar la oración, que debe permear todas las fases de la JMJ, desde la planificación de las actividades hasta la dispersión del público al final de cada evento, como todos los instantes de nuestra vida. No se debe pensar que el éxito de la JMJ será posible única y exclusivamente a través de equipos bien preparados profesionalmente. La JMJ es voluntad de Dios y, como tal, debemos estar atentos a su querer, lo que es posible sólo a través de la oración, que nos coloca en unidad con Él. Lo que debe darse es la voluntad de Dios, por eso necesitamos recordar al salmista que dice: “Si el Señor no construye nuestra casa, en vano trabajarán sus constructores” (Sl 126(127), 1). Por eso, queridísimos, coloquémonos en actitud constante de oración por el buen éxito de la Jornada Mundial de la Juventud, para que el nombre del Señor Jesús sea más glorificado, desde tierras cariocas y en el mundo entero, cumpliendo lo que Él nos mandó: “Id y fazed discípulos entre todas las naciones” (cf. Mt 28,19). Espero que muchos escojan seguir a este mismo Señor y deseen ser como Él que, incluso siendo Dios, no descuidaba sus momentos de oración al Padre (cf. Lc 5,16).


¡Así Dios nos ayude y que nuestra Madre María nos enseñe!


Santa JMJ a todos!



Sem. Fernando Camini


Arquidiócesis de Niterói – RJ

Peregrinar: pies en la tierra, corazón en lo alto.

“Yo tengo mis pies en la tierra/ Pero sé que mi corazón está más allá del cielo/ Y de lo que se pueda ver./ Busco lo que está en lo alto, busco lo que no pasará jamás. / Mi vida está escondida en Jesús./ Soy extranjero aquí, el Cielo es mi lugar. / Es de donde vengo y a donde voy, es ahí donde viviré…” La peregrinación hace que todo peregrino sea un extranjero por donde ande. Por más que ella sea una prueba física, es sobretodo una prueba espiritual. Al contemplar el fin de la JORNADA, el peregrino encuentra lo que le movió, encuentra el final que da sentido al movilizarse, encuentra lo Sobrenatural.

Cuando contemplamos el ejemplo del peregrino de la Edad Media, observamos un ritual tan bello que necesitamos hacerlo parte de nuestra preparación. El peregrino medieval, al salir, pasaba por un ritual de despedida. El hombre que salía en peregrinación debería “morir” en el camino y el que volvía al hogar era un hombre completamente nuevo. Siendo así, Peregrino muere un poco para el mundo cuando sale al camino, porque sus objetivos toman una forma que lo lleva para otra patria. Aunque la motivación pueda ser personal, individual y única, ella se realiza en comunidad, donde los lasos de fraternidad son estrechados. Como peregrinos, somos, se cierta forma, expatriados, porque dejamos la seguridad de nuestra patria para embarcar en una nueva aventura de fe. Solo así comprenderemos la dimensión de aquella expresión que es la identidad del cristiano: “Soy un extranjero aquí”.


La peregrinación contemplaba dos puntos bien sencillos: el camino y el destino. No era el destino el motivo de conversión del peregrino, sino el camino que este recorría. Pasaban meses caminando y cuando llegaban al destino – podía ser Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela – permanecían ahí por unos días y volvían.


Cada día, cada hora, cada paso acerca al peregrino a su destino, pues cada día ese deseo es renovado. La peregrinación cristiana se vuelve importante no por el lugar al cual se peregrina, sino lo que realmente importa es para quien se peregrina. En esta Jornada Mundial de la Juventud Rio 2013, no estaremos en una simple peregrinación a Brasil o Rio de janeiro, sino que estaremos en busca del Cristo que Vive y Reina. Estamos en busca de una experiencia de fe que posibilite, a través del hecho de peregrinar, una realidad transcendente. Un encuentro real y transformador con toda la Iglesia, en la persona del Santo Padre.

Lo que cargamos es un ideal por el cual vale la pena dar todo

“Si alguien quiere seguirme, renuncie a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24). En los días de hoy, parece que este consejo evangélico se debilita cada vez más. Sufrimos constantemente la tentación de enfriarnos en la lucha para alcanzar nuestros objetivos. Parece que existe un deseo de que las cosas pasen sin que tengamos que hacer absolutamente nada.


No nos damos cuenta, pero eso afecta también nuestra vivencia de fe, nuestra espiritualidad. Admiramos y veneramos los santos como, por ejemplo, Beato Juan Pablo II, Santa Teresa y San Sebastián. Nos identificamos con ellos, queremos hacer de estos nuestros “patronos” de caminada, pero acabamos olvidándonos que todos ellos, sin excepción, tuvieron una cosa en común: acojan y carguen con alegría sus cruces. No esperaron que las cosas acontecieran, sino que las hicieron. Tomar para sí la cruz es indispensable en el seguimiento de Cristo. Cuanto a esto Nuestro Señor fue muy claro; “si alguien quiere seguirme, renuncie a sí mismo, tome  su cruz y sígame”(Mt 16,24), y es necesario tomarla con alegría, con júbilo de quien sabe que encontró un sentido para su vida, un motivo mayor por el cual vale la pena  esforzarse. span>Vivir la castidad exige mucho más esfuerzo de lo que es dejarse llevar. Estudiar para una prueba difícil exige mucho más esfuerzo y disciplina de que simplemente copiar de alguien que ya hubiera hecho el esfuerzo. Rezar todos los días, ofrecer cada momento del día como una ofrenda que sea agradable a Dios, es mucho más difícil de que vivir livianamente haciendo lo que “te viene a la cabeza”, sin pensar si mi actitud es cristiana o no.  Frecuentar la iglesia regularmente observando el 3° mandamiento exige mucho más esfuerzo del quedarse en casa sin hacer nada.


Nosotros, que nos estamos aproximando de la JMJ Río2013 precisamos  prepararnos y mostrar con nuestra vida, más que con las palabras, que vale la pena seguir este a quien seguimos, vale la pena luchar por nuestros ideales que luchamos, aún que exijan de nosotros una renuncia mayor de que simplemente  dejarse llevar por las tendencias modernas. El encuentro que hicimos con Aquél que cambió nuestra vida y la vida de los santos que veneramos, nos muestra que, más que lo posible, es una cosa que vale la pena ser hecha. Tomar sobre sí la propia cruz, renunciar a sí mismo, es seguirlo con fe y  esperanza de quien encontró el Tesoro más valioso de todos. Por él vale la pena donar todo nuestro esfuerzo, nuestra vida, aunque sea en una cruz, ¡vale la pena! ¡Así lo que cargamos no es una simple cruz, pero un ideal por el cual vale la pena dar todo!



Cleber Kraus - Oficina de Valores

 

El joven y la Palabra

“¿Cómo un joven conservará puro su camino?


Observando tu Palabra.” (cf. Sl 119 [118], 9)


Al pensar el tema de la relación del joven con la Palabra de Dios, el primer versículo de la Escritura que, tal vez, nos venga a la mente, es el presentado al inicio de este artículo: el versículo 9 del Salmo 119 o 118, según la tradición latina. En este bellísimo salmo, que todo el es un gran elogio a la ley divina, el salmista propone una pregunta: “¿Cómo un joven conservará puro su camino?”Inmediatamente sigue la respuesta: “Observando tu Palabra.” El camino es uno sólo para aquellos que desean alcanzar la verdadera vida: la Palabra de Dios.


Sería interesante que leyéramos Sl 119,9 junto con  el texto de Dt 6,4. Cuando el salmista habla de “observar” la Palabra de Dios, él usa el verbo hebraico shamar, que significa ‘guardar’, ‘observar’, o sea, retener la Palabra en el corazón y ponerla en práctica en la vida. En Dt 6,4, el credo por excelencia del pueblo judío, encontramos la gran orden del Señor a Israel: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor.” El verbo utilizado aquí para ‘escuchar’ es el verbo hebraico shama’, de ahí que ese pasaje sea conocido como ‘shemá’, el gran “oye” de Dios para su pueblo, el gran llamado a la escucha de su Palabra. Aunque sean verbos diferentes, nos damos cuenta que hay una cierta asonancia entre ellos: shamar y shama’. De hecho, la ‘escucha’ de la Palabra de Dios supone también su ‘observación’.


Estos dos versículos nos pueden ayudar mucho en nuestra reflexión. Somos llamados a una actitud de escucha verdadera de la Palabra de Dios. Con todo, no basta escuchar pasivamente la Palabra. Es necesario ‘guardarla’, como ejemplo Maria, en nuestro corazón (cf. Lc 2,51) y, como nos invita el salmo, ‘observarla’, esto es, ponerla en práctica en nuestra vida.


Vivimos en un mundo en el que a los jóvenes se les presentan muchos caminos. Por eso, aquellos que verdaderamente desean andar por el camino del Señor deben buscar este camino en la lectura asidua, en la escucha obediente, en la meditación continua y en la práctica constante de la Palabra de Dios.


En el año 2010, el Papa Benedicto XVI, en un encuentro con los jóvenes de Roma y de Lazio en preparación para la Jornada Mundial de la Juventud del año 2011, al ser preguntado por una joven con respecto al sentido de la vida y de la voluntad de Dios para ella, respondió diciendo que la Palabra de Dios es la que nos puede indicar el verdadero sentido de la vida y explicitarnos cuál sea la voluntad de Dios para nosotros: “Por fin, este es el punto esencial: conocer, con la ayuda de la Iglesia, de la Palabra de Dios y de los amigos, la voluntad de Dios, querer en sus grandes líneas, comunes para todos, querer en la concretización de mi vida personal. Así, la vida se vuelve tal vez no demasiado fácil, pero sí más bella y feliz.”


Un camino excelente para que el joven pueda encontrarse con Cristo en su Palabra es aquel ya consagrado por la vida espiritual de la Iglesia: la “lectura orante de la Palabra” o, según la expresión latina, la lectio divina. Aunque existan muchos métodos para realizar la lectura orante de la Palabra, se trata más de una actitud delante de la Palabra de Dios que de un método. Se trata de comprender que la Palabra de Dios es el excelente medio por el cual Dios desea hablar al corazón de  su Iglesia y también a mi corazón en particular, indicándome cuál es el sentido de mi vida y cuál es el proyecto que Él tiene para mí.


Al prepararse para el encuentro con el sucesor de Pedro en la JMJ Rio2013, cada joven debe comenzar a cuestionarse respecto de su actitud delante de la Palabra de Dios. Aquellos que aún no están familiarizados con Él, deben comenzar ya. Es necesario que cada joven tenga su Biblia y verdaderamente la lea, ore con ella y procure poner en práctica lo que allí leyó y oró. Las dudas con relación al texto bíblico también aparecerán. Delante de ellas, es necesario que el joven busque aclaraciones, que lea buenos libros que lo ayuden a comprender mejor la Palabra de Dios, que la estudie, que busque subsidios para conocerla mejor. Esa tarea esa de todo cristiano y, por eso, también del joven que desea comprometerse más y más con Cristo.


Si de hecho el joven estuviera unido a Cristo a través de una intimidad profunda con su Palabra, la JMJ Rio2013 será verdaderamente aquello que Dios quiere que ella sea: un verdadero encuentro de cada joven con Cristo y con aquel que Él escogió para confirmarnos en la fe, el Santo Padre (cf. Lc 22, 31-32).



Pe. Fabio da Silveira Siqueira,
Magíster en Sagrada Escritura, PUC-Rio.
Arquidiócesis de Río de Janeiro

En el combate de la fe, la oración es una arma vital

Hermanos, me he dado cuenta, en mi día a día que lo que me sostiene es la oración. Digo eso no como una simple transcripción de una frase, sino como una experiencia vivida.


El enemigo ha intentado derribarnos, devorarnos. Es bastante cierto aquello que San Pedro nos escribe en su Primera Carta: “Sean sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quien devorar”. Y él no descansa, no duerme. ¿Podría yo dormir, descansar, dejar de vigilar tan siquiera “por una hora?”


Algo que ha sido de gran estímulo para mantenerme fiel a la oración es el conocimiento de que el enemigo de Dios no descansa. Somos jóvenes, fuertes y vigorosos, dispuestos a luchar por un ideal. ¡Ideal! Fue eso, principalmente, lo que movió a millares de estudiantes por todo el mundo en la década de los 80. Ellos luchaban, se unían, enfrentaban al enemigo, y hasta morían por un ideal: libertad (liberarse de las dictaduras políticas). ¿Quién no recuerda al joven estudiante que se colocó delante de un tanque de guerra en la Plaza de la Paz Celestial, en China?


Las músicas en aquellos días tenían un mensaje, una información y una formación. Y hoy, ¿cuáles son los mensajes o las formaciones que tenemos? Puedo afirmar, sin miedo, son “deformaciones”. Las músicas y los medios de comunicación (en su mayoría) han retirado de los jóvenes los ideales, han deformado a la juventud, como consecuencia de eso, a la familia, y por consiguiente, a la humanidad.


Nos están anestesiando. ¡Basta! Todo esto es simplemente la acción del enemigo. ¿Recuerdan? “Su enemigo el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devorar”.


Juntos vamos a construir una nueva historia. Pero sabemos que para cambiar el mundo, necesitamos cambiar nuestro “metro cuadrado”, o sea, necesitamos ser nuevas criaturas, en el Nombre de Jesús y por el poder del Espíritu Santo. Las gracias están siendo derramadas abundantemente. ¡Recíbelas!


Nuestro ideal es mucho más grande que el de otros tiempos. Antes luchábamos por una libertad política, hoy debemos luchar para mantener la seguridad que somos liberados del pecado, es la Liberación del pecado, la cual nos fue garantizada por Jesús. No podemos entregar nuestra alma al enemigo, necesitamos rescatar nuestro ideal, unir fuerzas (cristianos) y “buscar las cosas de lo Alto”.


Vamos a la lucha sin temor, ya que nuestro general nos garantiza que somos victoriosos en Su Nombre. Él nos da la fuerza, la sabiduría, el coraje, la valentía, la gracia, pero espera de nosotros el esfuerzo, espera que hagamos nuestra parte. Él es Jesús, el Victorioso de las batallas. “Fuerza, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33) nos dice, y también nos garantiza: “Estaré con ustedes hasta el final de los tiempos”.


Como San Pablo nos afirma: “No es contra hombres de carne que tenemos que luchar, sino contra los principados y las potestades”. Por lo tanto, nuestra arma es la ORACIÓN. ¡Toma la tuya!”


Estamos unidos con esa arma.



Emanuel Stênio


Comunidad Canção Nova (Canción Nueva)

“¡Aquí me tienes, mándame a mí!” - Especial (parte 1)

Con el tema “Juventud y Fraternidad” la Campaña de la Fraternidad de este año 2013, busca despertar en este período de la cuaresma, la gran responsabilidad de ayudar a los jóvenes a redescubrir los valores fundamentales para el sentido de vida, y su lugar en el mundo. Y nos invita también a reflexionar sobre la responsabilidad de los adultos ante el compromiso a la conducción madura y saludable de nuestra juventud. Teniendo como punta pie inicial, el texto base de la Campaña de la Fraternidad de este año 2013, reflexionaremos juntos algunos grandes desafíos para jóvenes y adultos.


Partiendo de la primera parte del texto base de CF 2013, presentamos el gran impacto que el cambio de época viene trayendo en la vida de los jóvenes, consecuentemente en la vida familiar y en la sociedad.  Pero antes es necesario entender  que este concepto de cambio de época, cuando se inicia y termina su ciclo. Podemos decir que este concepto puede ser entendido como una “transición de una cultura estable para otra, nueva y aún no estabilizada”.


La cultura puede ser entendida como un incremento de conocimiento, una riqueza interior, un mundo íntimo. Según el autor Ricardo Yepes Stork, en su libro fundamento de antropología, el origen de toda cultura es el núcleo creativo y afectivo de la persona, una sabiduría que crece para dentro, porque se cultiva, para después salir de dentro, la cultura forma el depósito donde encuentra el sentido de las realidades que para nosotros son valiosas, o sea, alargamos lo que recibimos forma personal, para transmitirlas al mundo en que vivimos, dando sentido no más singular, pero objetivamente comunitario, transmitiendo ideales y valores. La cultura no es apenas una decisión colectiva, pero valores que conducen para una dirección.


Según el texto base de la Campaña de la Fraternidad, este cambio de época, alcanza todas las realidades humanas, tanto en la economía, como en la política, arte, ciencia, educación, deporte y también la religión.  Entre todas esas realidades, se apunta la religión como la más impactada entre las demás, pues por su complejidad, alcanza a todas las demás, todo a lo que se refiere al ser humano, “principalmente con la dimensión transcendental – su relación con Dios y con su proyecto de vida plena para todos” (Texto Base de CF).


Con este cambio de época, podemos relacionar algunos factores, que según el propio texto base, nos damos cuenta del gran impacto en la vida de las personas, como las relaciones que se dejan pasar con la gratuidad, pero de forma descomprometida y poco estable, a las alteraciones en los papeles tradicionales de hombres y mujeres en la sociedad,  la substitución del papel de los padres y de la escuela por los medios de comunicación de masa, y una fragilización de los lazos comunitarios y hasta mismo una negación de vida, un relativismo o un fundamentalismo delante de las realidades presentadas, un sistema económico neoliberal que se produce una ardua competición en el mercado de trabajo, una afectividad autónoma y narcisista que sienten dificultades en las relaciones permanentes y comprometidas, un empobrecimiento de la consciencia de misterio del ser humano, una ausencia de la dimensión de futuro y de esperanza, pero apenas una fuerza para vivir una felicidad en el presente sin preocupaciones con consecuencias y responsabilidades.


Vemos con este tiempo, un gran avance en la cultura mediática, donde las personas, sobretodo los jóvenes, no viven más sin los instrumentos tecnológicos. Podemos llamarlos de un “nuevo modelo de agentes de comunicación. Se vive y se respira un ambiente mediático. En este ambiente, que también no debe ser interpretado como negativo por los beneficios ofrecidos, se corre el riesgo que los jóvenes quieran estar siempre conectados, considerando totalmente natural la sustitución de la relación personal, que es el mejor medio de comunicación, por la virtual, por la innúmera posibilidad de creación de personajes y realidades. Este es un peligro que el propio Papa ya presentó “La presencia en estos espacios virtuales puede ser la señal de una búsqueda auténtica de encuentro personal con el otro, si se está atento para evitar sus peligros, como refugiarse en una especie de mundo paralelo o exponerse excesivamente al mundo virtual. En la búsqueda de compartir, «amistades», nos confrontamos con el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio «perfil» público” (mensaje del Papa Benedicto XVI para 45º día mundial de las comunicaciones).


La juventud de hoy, diferentes de los de la década del 60, 70 y 80, que se reunía para protestar en las universidades, avenidas y otros locales público, hoy se reúnen, y se mueven con mucha facilidad y velocidad por medio de las redes sociales. Muestran una gran habilidad para articular las informaciones, crear comportamientos y formar conceptos por Internet.


Se engaña quien piensa que el joven nacido dentro de una cultura mediática no posee una actitud de fe. El joven que tuve la experiencia con el Sagrado, lo busca cada día más, creen en Dios, buscan llevarlo por el camino el cual son frutos, la Internet. El gran desafío es volverse este camino mediático,  una vía para la verdadera vivencia personal y comunitaria. “El envolvimiento de los jóvenes debe ser visto a partir de la interactividad en las relaciones”. El joven es aquel que se mueve, y desea también el espacio que lo integre y lo haga participar de forma activa dentro de la iglesia.  Son llamados también al silencio y a la escucha atenta de la Palabra de Dios, pero es necesario acogerlo en esta interactividad, dialogando y ayudándolos en su búsqueda esencial del sentido verdadero de vida: Jesucristo.


La Iglesia delante de las nuevas generaciones, ¿cómo responder? Es lo que meditaremos en la próxima semana.


RIO 2013

Prepara la JMJ con estos Materiales

Con estos siete temas puedes prepararte la JMJ a través de pequeñas catequesis para hacer en grupo.